La vigencia del pensamiento de Juan José Hernández Arregui en la Argentina de Milei

Entrevista a Santiago Liaudat

En un contexto de profunda crisis económica, desindustrialización y debate sobre el modelo de desarrollo nacional, el pensamiento de Juan José Hernández Arregui vuelve a ocupar un lugar central entre quienes buscan comprender las raíces estructurales de la dependencia argentina.

 Por Sebastian Borreani 


Para profundizar sobre la actualidad  dialogamos con el investigador y docente Santiago Liaudat, especialista en pensamiento nacional, quien analiza la vigencia de categorías como dependencia, industrialización, soberanía, cultura y conciencia nacional.

—Hernández Arregui sostiene que la dependencia constituye el punto de partida para comprender la realidad argentina. ¿Continúa siendo una categoría válida?

Sin dudas. La dependencia sigue siendo el punto de partida para entender la estructura económica y política argentina. Hernández Arregui escribe en una época donde esta categoría atravesaba a buena parte del pensamiento latinoamericano, desde Sergio Bagú hasta la posterior teoría de la dependencia.

La idea central es que, aun después de las independencias formales, nuestros países continuaron insertos en relaciones neocoloniales donde las naciones centrales extraen riqueza de las periferias bajo la apariencia de intercambios comerciales normales.

Argentina continúa exportando materias primas con escaso valor agregado mientras importa bienes industriales y tecnológicos de alto contenido de conocimiento. Esa asimetría explica buena parte de nuestras dificultades para alcanzar un desarrollo soberano.

—¿Cuál es hoy el principal problema del modelo económico argentino?

Seguimos siendo esencialmente exportadores de productos primarios.

La economía mundial demuestra que el verdadero valor se genera mediante la incorporación de conocimiento, tecnología e industria. Mientras nosotros exportamos soja, minerales o hidrocarburos, otros países realizan la transformación industrial y capturan la mayor parte de la renta.

El problema no es poseer recursos naturales. El problema es creer que los recursos naturales constituyen por sí solos una estrategia de desarrollo.

Las grandes potencias no construyeron su poder únicamente sobre materias primas sino sobre ciencia, innovación e industria.

—En ese sentido, ¿Argentina continúa atrapada en una estructura dependiente?

Exactamente.

Somos importadores netos de tecnología y, en gran medida, también de conocimiento científico aplicado.

Cada computadora, maquinaria, equipo médico o componente electrónico que utilizamos incorpora trabajo intelectual producido en otros países.

Mientras no logremos agregar valor localmente seguiremos dependiendo de los precios internacionales de los commodities y de los ciclos externos.

—Hernández Arregui vinculaba estrechamente economía y cultura. ¿Qué actualidad tiene ese enfoque?

Es uno de sus mayores aportes.

Hoy predomina una mirada que pretende analizar exclusivamente los discursos, las identidades o los fenómenos culturales, desligándolos de las estructuras económicas que los producen.

Hernández Arregui —como también Raúl Scalabrini Ortiz desde otra tradición intelectual— recuerda que detrás de toda disputa cultural existe una estructura económica concreta.

No se trata de reducir toda explicación a la economía, pero sí de comprender que las condiciones materiales condicionan profundamente las formas de pensar, producir cultura y construir sentido común.

—¿Quiénes sostienen el actual modelo de dependencia?

Ese es precisamente uno de los puntos más interesantes de Hernández Arregui.

El subdesarrollo no se mantiene solo. Existen sectores económicos que obtienen enormes beneficios del actual esquema exportador y, alrededor de ellos, se organiza una superestructura política, académica, mediática e ideológica que legitima ese modelo.

Cada intento por industrializar recursos estratégicos encuentra resistencias muy fuertes, tanto internas como externas.

Por eso la discusión nunca es solamente económica.

⛓️‍💥Atravesamos una época extraña. Nunca hubo tanto conocimiento, tecnología y capacidad productiva. Pero al mismo tiempo, trabajar parece valer cada vez menos. , 📚Santiago Liaudat viene trabajando ...

—¿Cuál debería ser entonces el debate estratégico?

La discusión no pasa por oponerse a la producción agropecuaria, minera o energética.

El verdadero debate consiste en cuánto conocimiento nacional incorporamos a esas cadenas productivas.

Cada etapa industrial que se desarrolla en el país genera empleo calificado, proveedores, innovación, investigación científica, servicios y mayor capacidad del Estado.

Ese agregado de valor constituye la verdadera base de una nación desarrollada.

—Hernández Arregui también otorgaba un papel decisivo a la batalla cultural.

Absolutamente.

La realidad nunca se presenta de manera neutral.

Nuestra percepción está mediada por teorías, medios de comunicación, universidades, redes sociales y formas de producción cultural.

Si la sociedad naturaliza la dependencia como algo inevitable, será muy difícil construir un proyecto nacional alternativo.

Por eso Hernández Arregui insistía tanto en la formación de una conciencia nacional.

—¿Considera que hoy el movimiento nacional mantiene esa discusión?

Lamentablemente no con la intensidad necesaria.

Uno de los grandes problemas actuales es el avance de una lógica cada vez más corporativa, donde cada sector defiende exclusivamente su propio interés.

Se pierde así la idea de un proyecto común de país.

El peronismo nació precisamente para articular intereses diversos bajo una estrategia nacional de desarrollo. Hoy esa dimensión aparece debilitada.

—¿Cómo observa el escenario político actual?

Creo que la discusión nacional se encuentra excesivamente absorbida por las disputas internas.

Mientras tanto, la Argentina enfrenta desafíos mucho más profundos: su estructura productiva, su inserción internacional, la pérdida de capacidades industriales y tecnológicas y una creciente fragmentación social.

Si no recuperamos un horizonte nacional compartido, la dependencia tenderá a profundizarse.

—¿Qué enseñanza central deja Hernández Arregui para la Argentina actual?

Nos recuerda que el verdadero problema argentino continúa siendo la dependencia.

No solamente económica, sino también cultural, tecnológica e intelectual.

La soberanía no se alcanza únicamente administrando recursos naturales.

Se construye desarrollando industria, ciencia, tecnología, trabajo calificado y una cultura nacional capaz de sostener ese proyecto histórico.

Esa sigue siendo, probablemente, la tarea pendiente de la Argentina.

 


Santiago Liaudat es Decano de la Facultad de Humanidades en la Universidad Católica de la Plata. Magister en Ciencia, Tecnología y Sociedad, y Profesor de Filosofía.