La agresiva financiarización y desproducción de la economía local presente desde la Administración de Javier Milei ha llevado a que los procesos geoeconómicos y geopolíticos tengan un lugar secundario mas allá de la puja de los EEUU sobre la influencia de China en la Región.
Estamos en presencia – quizás nuevamente – de la ausencia de un proyecto de desarrollo geográfico integral para la Argentina que invoque sus potencialidades productivas, logísticas y de su oferta en materias primas que bajo una sólida política interna podría resolver la cuestión del empleo y de los ingresos y de mejorar en el tiempo la productividad del trabajo que tiene un peso relevante a la hora de sopesar las presiones devaluatorias presentes.
La macrocefalia pampeana no ha tenido aun una resolución plausible generando efectos negativos en las llamadas Economías extra pampeanas que tan sólo firman su perfil sobre sus propios perfiles primarios.
Sólo tres sectores económicos tales como son, el gasífero, el petrolero y ciertos circuitos agropecuarios presentan condiciones de exportación, por lo tanto el resto deberían ser dinamizados al interior del país.
Todo ello enfatizado por la falta de obra pública que es reclamada por los mismos sectores empresariales.
En los últimos veinte años el estado produjo varios planes territoriales con proyección en el tiempo pero la preminencia de la econometría, las finanzas y la macroeconomía, hacen sentir elementos de segundo plano a los citados primeramente.
Sin señalar la falta de Geógrafos en los equipos de gobierno quienes, pueden aportar su mirada estratégica al desarrollo del país mayormente relegados como técnicos de los sistemas de información geográfica.
Brevemente en estas líneas se ha tratado de señalar una serie de puntos que considero prioritarios a la hora de pensar un proyecto a futuro para la Argentina.
Ezequiel Beer (Geógrafo- Analista Político)
