El consumo masivo cerró 2025 sin tracción. A la caída de supermercados y mayoristas en noviembre se sumó un diciembre flojo en el comercio pyme. En las Fiestas y Reyes hubo leves repuntes por promos y cuotas, pero con tickets reales en retroceso. En los centros turísticos se ve ocupación alta en algunos destinos, aunque con gasto cuidado y estadías más cortas.
El consumo no da señales consistentes de recuperación. A la baja de noviembre que informó el INDEC —supermercados -2,8% interanual a precios constantes y mayoristas -8,3%— se le agrega un dato clave para entender el “humor” de fin de año: en diciembre, las ventas minoristas pyme retrocedieron 5,2% interanual a precios constantes, con seis de siete rubros en negativo según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).
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Supermercados (noviembre): -2,8% interanual real; -3,8% intermensual desestacionalizado.
El Gobierno puede mostrar números “acumulados” con algún alivio en ciertos indicadores anuales, pero el comportamiento reciente es el que define la calle. Y ahí el patrón es claro: cuando cae el consumo esencial, la economía real se achica aunque algunas facturaciones suban en pesos. En supermercados, de hecho, el propio INDEC marcó en noviembre un derrumbe intermensual desestacionalizado de 3,8%, un golpe directo al volumen comprado.

Diciembre y Fiestas: el rebote fue por promociones, no por volumen sostenido
En Navidad 2025 hubo un repunte leve, pero muy condicionado. CAME midió que las ventas navideñas en comercios minoristas pymes subieron 1,3% interanual a precios constantes, empujadas por descuentos, promociones y financiamiento (acciones comerciales presentes en la gran mayoría de los locales relevados). El diagnóstico, incluso en el propio informe, fue de austeridad y compra medida: más dependencia del crédito y menos margen para “gastar por impulso”.
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Comercio pyme (diciembre): -5,2% interanual real y mayoría de rubros en rojo
Ese pequeño envión no alcanzó para cambiar el cierre mensual. En el consolidado de diciembre, CAME informó -5,2% interanual real para el comercio minorista pyme, con caídas fuertes en rubros típicos de consumo discrecional como bazar/decoración, perfumería y textil/indumentaria.
Reyes: suba mínima y ticket en caída real
El Día de Reyes 2026 repitió la misma lógica: ventas apenas arriba, bolsillo apretado. CAME midió un crecimiento del 0,5% interanual a precios constantes, pero con un dato que grafica el problema de fondo: el ticket promedio fue de $36.656 y, ajustado por inflación, implicó una caída real del 41,9% frente a la edición anterior, según reprodujeron medios nacionales.
En criollo: se vendió “un poco más” en cantidad de operaciones, pero con compras más chicas, más selectivas y con fuerte uso de promociones. La foto coincide con lo que se viene viendo desde hace meses: el consumo se fragmenta entre quienes pueden sostener gastos no esenciales y quienes recortan en la canasta cotidiana.
Centros turísticos: ocupación dispar, gasto cuidado
En turismo, la postal es más ambigua. CAME describió una temporada “más meditada y selectiva”, con destinos que mostraron alta ocupación y buen movimiento, pero con decisiones de gasto más cuidadas.
Los primeros reportes de enero también muestran esa dualidad: ocupación relativamente alta en algunos puntos, pero con estadías cortas y consumos ajustados, según relevamientos y reportes periodísticos que citan a cámaras del sector. En paralelo, el propio Gobierno nacional difundió a comienzos de enero un panorama de “alta ocupación hotelera” en varios destinos (con picos muy altos en plazas específicas), lo que confirma que gente viajando hay, pero no necesariamente con el mismo gasto por día ni la misma duración de estadía.
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Turismo: ocupación alta en algunos destinos, pero con gasto cuidado y estadías más cortas.
Lo que aparece, entonces, es un cierre de año con consumo contenido y “picos” muy acotados por fechas especiales, más sostenidos por herramientas comerciales que por una mejora sólida del poder de compra. Y en los centros turísticos, una temporada que se mueve, pero con un dato político-económico clave: el veraneo no está funcionando como motor de gasto general, sino como consumo selectivo y más defensivo.
Escenario inmediato: si la dinámica sigue así, el consumo masivo va a seguir siendo el límite duro de cualquier relato de recuperación. Porque una economía puede ordenar números en planillas, pero sin un piso de ingresos reales que vuelva a llenar changuitos, el “rebote” se vuelve un eslogan.
