El gobernador anunció en Villa Gesell la transformación de 48 kilómetros de la Ruta 11 en autopista. La obra, estimada en USD 100 millones, se financiará con recursos de AUBASA y un crédito habilitado por el endeudamiento aprobado en diciembre.
Con la temporada en marcha y el tránsito hacia la Costa en su punto más alto, Axel Kicillof anunció que la Provincia convertirá en autopista el tramo de la Ruta 11 entre Pinamar y Mar de Ajó. Lo hizo en Villa Gesell, durante la primera conferencia de verano, donde el gobierno bonaerense también presentó estadísticas iniciales del movimiento turístico.
La intervención abarcará unos 48 kilómetros y, según el esquema oficial, demandará una inversión cercana a los USD 100 millones. El financiamiento se montará sobre AUBASA —la empresa estatal que administra la Autovía 2 y la autopista Buenos Aires–La Plata— con una combinación de ingresos por peajes y un crédito que la compañía tramita a partir de la autorización de endeudamiento votada en diciembre en la Legislatura.
El proyecto se divide en dos tramos, de aproximadamente 25 y 23 kilómetros. Incluye doble calzada, banquinas pavimentadas, cantero central y un sistema de retornos y accesos ordenados en puntos clave. También prevé obras hidráulicas, señalización integral e iluminación en accesos e intersecciones, además de dársenas y refugios peatonales pensados para reforzar la seguridad vial.
La Ruta 11 es un corredor estratégico para la región: une localidades costeras, sostiene el turismo y acompaña la actividad cotidiana de los distritos bonaerenses del litoral atlántico. En los meses de verano, además, concentra picos de circulación que exponen sus límites actuales y vuelven más exigentes las condiciones de manejo y los cruces.
El anuncio se inscribe en un paquete de obras que la Provincia considera central para el acceso a la Costa: completar la doble mano en la 11 y avanzar con la repavimentación de la Autovía 2. En ese marco, AUBASA aparece como una pieza clave. La empresa viene ejecutando un plan de saneamiento y reorganización administrativa y, en paralelo, ajustando tarifas en un esquema de actualizaciones periódicas. Para el gobierno, esa recaudación es parte del sustento del programa de infraestructura.
En su mensaje, Kicillof defendió el uso del crédito para obra pública y endureció el tono contra la Casa Rosada por la disputa de fondos, presentando la inversión vial como una decisión “para la gente” y para el movimiento económico regional.
Con el anuncio, la Provincia busca poner en marcha una de las transformaciones más esperadas del corredor atlántico. Si el cronograma se sostiene y el financiamiento se consolida, el tramo Pinamar–Mar de Ajó pasará de ser un cuello de botella estacional a convertirse en una autopista con mejor capacidad y condiciones de seguridad, en una zona donde cada verano la circulación vuelve a poner a prueba la infraestructura.
