El gobernador reúne a intendentes, funcionarios y dirigentes del Movimiento Derecho al Futuro en plena temporada. El encuentro busca consolidar su conducción bonaerense, llegar con fuerza a la elección partidaria del 15 de marzo y proyectar una red política fuera de la provincia, en un peronismo tensionado por padrones, reglas de juego y liderazgo.
Axel Kicillof eligió, otra vez, la costa atlántica como escenario para marcar iniciativa. Este miércoles, en Villa Gesell, reunirá a su mesa política más cercana —intendentes aliados, funcionarios del gabinete y referentes del Movimiento Derecho al Futuro (MDF)— con un objetivo doble: cerrar el balance de 2025 y fijar la hoja de ruta de 2026, en un año donde la disputa interna del peronismo bonaerense se mezcla con una ambición mayor: construir volumen nacional de cara a 2027.

La agenda del día revela la lógica del operativo. Antes de desembarcar en Gesell, el gobernador encabezará una reunión con sectores productivos en Mar de Ajó, Partido de la Costa. Luego brindará su tradicional conferencia de verano y, recién después, se sentará a puertas adentro con la tropa del MDF. La secuencia no es casual: economía real, gestión y política en ese orden, para blindar el relato de “gobernar y construir” al mismo tiempo.
La foto: intendentes, gabinete y el “partido dentro del partido”
El anfitrión será el intendente Gustavo Barrera, y ya están en la lista los jefes comunales que funcionan como columna vertebral del armado: Julio Alak (La Plata), Jorge Ferraresi (Avellaneda), Mario Secco (Ensenada) y Fabián Cagliardi (Berisso), entre otros intendentes y dirigentes territoriales que orbitan alrededor de Kicillof.
La apuesta del MDF, según reconocen en el propio espacio, es sostener un dispositivo político estable —una estructura con marca propia— sin romper formalmente con el universo de Unión por la Patria. En los hechos, funciona como el vehículo del “kicillofismo” para ordenar intendentes y militancia, y al mismo tiempo disputar el control del PJ bonaerense, un paso clave si el gobernador quiere liderar el proceso de selección de candidaturas y estrategia electoral.
El corazón del conflicto: el PJ bonaerense y los padrones
El calendario manda: el PJ de la provincia de Buenos Aires renovará autoridades el 15 de marzo. Y esa elección, por ahora, está atravesada por una pelea que mezcla técnica partidaria y política dura: padrones, afiliaciones, avales y reglas internas. En los últimos días, la Junta Electoral del PJ provincial acudió a la Justicia para ordenar y validar el estado de los listados de afiliados, en medio de reproches cruzados y sospechas sobre altas y cargas de datos.
En ese marco, el encuentro de Gesell busca mostrar cohesión frente a un peronismo que todavía no resolvió si habrá lista de unidad o competencia interna. La discusión no es menor: quien controle el partido controla buena parte del “tablero” de 2027. La presidencia del PJ bonaerense está hoy en manos de Máximo Kirchner, y la convivencia con el esquema de Kicillof atraviesa una tregua frágil, más táctica que estratégica.

Rumbo 2027: expansión federal y “embajadores” políticos
El otro eje del cónclave es el salto de escala. Distintos medios vienen registrando la intención de Kicillof de instalar “franquicias” del MDF en las provincias, con ministros y dirigentes como puntas de lanza para un armado de alcance nacional. La idea, en síntesis, es dejar de ser únicamente el gobernador fuerte del distrito más grande y empezar a construir una narrativa “federal” con terminales propias.
En la lógica del kicillofismo, esa expansión cumple dos funciones: tejer alianzas con otros gobernadores y construir una base de apoyo por fuera del conurbano, en un escenario donde el peronismo busca recomponerse tras un ciclo de fragmentación y repliegue. Gesell, entonces, opera como estación de comando: un punto de reunión para ordenar tropa, repartir tareas y bajar línea sin el ruido de La Plata.
Con el verano como telón de fondo, el gobernador apunta a fijar una escena política nítida: mientras la interna discute padrones y conducción, él intenta ubicarse un paso adelante, con gestión en agenda y construcción nacional en marcha. El desafío será sostener esa doble apuesta sin partir al peronismo bonaerense en dos: ordenar sin romper, avanzar sin aislarse.
