El INDEC informó que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) aumentó 2,8% en diciembre y acumuló 31,5% en 2025. El dato mensual mostró una aceleración frente a noviembre y volvió a dejar una señal conocida del último tramo del año: los servicios (3,4%) avanzaron más que los bienes (2,6%), una dinámica que suele amplificar el impacto en los hogares por su peso en alquileres, tarifas y transporte.
En el desglose por divisiones, el mayor empuje del mes provino de Transporte (4,0%), seguido por Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (3,4%) y Comunicación (3,3%). A nivel regional, el INDEC señaló que Alimentos y bebidas no alcohólicas tuvo la mayor incidencia en la variación mensual, aun cuando no fue el rubro con la suba más alta.
Canastas: el piso de pobreza e indigencia subió más que el promedio
El contraste más sensible llegó por el lado de las canastas que se usan para medir pobreza e indigencia. En diciembre, la Canasta Básica Total (CBT) y la Canasta Básica Alimentaria (CBA) treparon 4,1%, por encima del 2,8% del IPC general. En el acumulado de 2025, la CBT subió 27,7% y la CBA 31,2%. En otras palabras: el umbral que define la pobreza se encareció fuerte en el cierre del año.
Dos años Milei: baja contra 2024, pero inflación acumulada todavía muy alta
En términos de “dos años de gestión” medidos por calendario, el contraste es nítido: 2024 cerró con 117,8% interanual y 2025 con 31,5%. Pero la cuenta completa muestra otra dimensión: sumados en forma compuesta, los precios acumulan alrededor de 186% entre ambos años (es decir, lo que costaba 100 pasó a costar cerca de 286 en dos años).
El costo detrás del número: consumo, empleo e ingresos
El Gobierno celebró el 31,5% como la inflación anual más baja en varios años. Sin embargo, el freno de los precios convive con indicadores que describen un ajuste profundo sobre la demanda interna. En 2024, un relevamiento citado por El País ubicó la caída del consumo en 13,9%, la mayor en décadas, en un contexto de recomposición de tarifas y pérdida de poder adquisitivo.
Los datos sectoriales también reflejan debilidad. La CAME informó que en diciembre de 2025 las ventas minoristas pyme cayeron 5,2% interanual a precios constantes, incluso en un mes atravesado por las fiestas.
En el frente laboral, distintos informes basados en cifras oficiales del sistema previsional muestran destrucción de empleo registrado privado durante el período. En las últimas horas, Ámbito reportó que desde el inicio de la presidencia de Milei se perdieron cerca de 177.000 puestos en el empleo asalariado privado registrado, con nuevas caídas durante 2025.
Y en ingresos, el “ancla” no es abstracta: análisis sobre salarios advierten deterioro real durante 2024 y un 2025 que no consolidó una recuperación sostenida. Un informe de CIFRA estimó pérdidas acumuladas del poder adquisitivo en el primer tramo del actual ciclo, mientras que notas basadas en el índice de salarios del INDEC describen caídas reales en meses recientes cuando la inflación volvió a tomar impulso.
Con este telón de fondo, diciembre dejó una doble lectura. Por un lado, la inflación anual confirmó el descenso respecto del pico de 2024. Por otro, el rebote mensual, el mayor peso de servicios y el salto de las canastas reintroducen la pregunta que ya asoma hacia 2026: ¿Cuánto margen queda para sostener la desinflación sin seguir cargando el ajuste sobre el consumo, el empleo y los ingresos reales?.
