La Provincia oficializó la actualización del Coeficiente Único de Distribución (CUD) para 2026, el indicador que define la coparticipación municipal y también sirve como referencia para otros fondos especiales. No hay un cambio de régimen, pero sí movimientos finos: distritos del interior y algunos partidos del Conurbano ganan participación, mientras que varios municipios —con un tope legal de caída del 5% anual— retroceden y deberán recalcular sus presupuestos.
La publicación del CUD 2026 volvió a poner en primer plano una discusión tan técnica como decisiva: cada milésima del coeficiente se traduce en recursos concretos para pagar salarios, sostener servicios, financiar obras y sostener la red social municipal. En un año de estrechez fiscal y alta demanda en los territorios, el reparto funciona como termómetro político y financiero, con intendentes siguiendo el tablero casi municipio por municipio.
¿Qué es el CUD y por qué define la caja local?
El CUD surge del régimen de coparticipación municipal bonaerense (Ley 10.559 y modificatorias) y se calcula a partir de variables que combinan, entre otros factores, población, superficie y componentes vinculados a salud y capacidad tributaria, según el esquema de distribución secundaria.
La clave política del sistema es otra: la ley fija un límite a la pérdida anual. Desde la incorporación del artículo 6 bis, ningún municipio puede caer más de 5% respecto del coeficiente aprobado el año anterior; si el cálculo “puro” arroja una baja superior, el ajuste se compensa con una reducción proporcional entre los municipios que incrementan su CUD.
La cima del ranking: La Matanza baja, La Plata sube
En la parte alta del reparto se observan movimientos que, por volumen, impactan fuerte:
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La Matanza sigue primera, pero pierde participación relativa: pasa de 6,70855 a 6,58306.
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La Plata crece y consolida su segundo lugar: de 3,10573 a 3,16983.
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Lomas de Zamora aumenta: de 2,98290 a 3,04850.
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Malvinas Argentinas retrocede: de 3,24198 a 3,17276; Merlo también baja: de 2,98171 a 2,96058.
La lectura que hacen los municipios es simple: en un esquema donde la masa a distribuir depende de la recaudación provincial, cambiar participación relativa altera el “piso” de recursos disponibles, aun cuando el número final en pesos dependa del ciclo económico y la recaudación.
Ganadores: saltos fuertes en el interior y subas puntuales en el AMBA
En términos porcentuales, los mayores incrementos destacados para 2026 aparecen encabezados por:
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Chacabuco (+15,68%)
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Campana (+12,50%)
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Capitán Sarmiento (+10,62%)
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Exaltación de la Cruz (+10,55%)
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General Rodríguez (+6,71%)
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Dolores (+6,01%)
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Marcos Paz (+5,72%)
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Escobar (+5,09%)
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Adolfo Alsina (+4,61%)
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Suipacha (+4,43%)
En el Conurbano, además de Escobar, se remarcan subas en distritos como San Miguel (de 1,81109 a 1,86998), y mejoras moderadas en el sur del AMBA en algunos partidos que logran sostener o aumentar su participación.
En el interior, el mapa es más fragmentado: hay secciones con subas relevantes y otras con retrocesos leves. En la Quinta Sección, por ejemplo, se señaló una mejora de Necochea y Patagones y un comportamiento dispar dentro del resto de la región.
Perdedores: nueve municipios al tope de caída y señales de ajuste en el Conurbano norte
Del otro lado, el listado de mayores bajas muestra un dato político clave: nueve distritos aparecen con -5%, el techo permitido por ley. El decálogo de bajas más pronunciadas incluye:
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General Madariaga (−5,00%)
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Leandro N. Alem (−5,00%)
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Pinamar (−5,00%)
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Pila (−5,00%)
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Ezeiza (−5,00%)
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San Isidro (−5,00%)
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Tordillo (−5,00%)
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Maipú (−5,00%)
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Florentino Ameghino (−5,00%)
y Vicente López (−4,02%), muy cerca del límite.
En el Conurbano norte, además, se registran retrocesos visibles como el de San Isidro (de 1,88093 a 1,78688) y Vicente López (de 1,58915 a 1,52525).
Un reacomodamiento que presiona la política local
El Gobierno provincial presenta la actualización como un ajuste anual dentro del régimen vigente, pero para los municipios el efecto es inmediato: quienes suben ganan aire en un año difícil; quienes bajan deben recortar, reprogramar o buscar financiamiento alternativo. En paralelo, el límite del 5% funciona como “amortiguador” para evitar desplomes abruptos, aunque no elimina el conflicto distributivo: sólo lo acota.
El CUD 2026 confirma, una vez más, que la coparticipación bonaerense no es un cálculo neutro: es un mapa de poder territorial. En un escenario de recursos ajustados, la disputa no se juega únicamente en la Legislatura o en la Casa de Gobierno: se siente en cada intendencia, donde el coeficiente del año define cuánto margen real habrá para gobernar.
