Un anuncio de Donald Trump sobre un ataque “a gran escala” y la supuesta captura de Nicolás Maduro sacudió a la región. Explosiones en Caracas, denuncias de violación de soberanía y el control de los recursos energéticos vuelven a colocar al petróleo en el centro del conflicto.
Un anuncio que reconfigura el tablero regional
La madrugada del sábado quedó marcada por un comunicado difundido por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en el que afirmó que fuerzas estadounidenses realizaron “con éxito un ataque a gran escala” en Venezuela y capturaron al presidente Nicolás Maduro y a su esposa, trasladándolos fuera del país. Según el mensaje, la operación habría contado con la participación de agencias federales y se prometieron detalles en una conferencia de prensa convocada en Mar-a-Lago, residencia del mandatario en Florida.

El anuncio, de alto impacto político y militar, se produjo en un contexto de creciente tensión bilateral y reavivó temores sobre una escalada abierta en América Latina, una región históricamente atravesada por intervenciones externas vinculadas al control de recursos estratégicos.
Explosiones en Caracas y pánico en la población
Horas antes del comunicado, residentes de Caracas reportaron fuertes detonaciones y sobrevuelos de helicópteros pesados en distintos puntos de la capital. Videos difundidos en redes sociales mostraron columnas de humo y vehículos huyendo de zonas cercanas a instalaciones militares. Testimonios recogidos por la agencia AFP dieron cuenta de impactos en la base aérea de La Carlota, en Fuerte Tiuna y en sectores de La Guaira.
“Las ventanas retumbaron durante horas; nos refugiamos en un cuarto sin ventanas”, relató una vecina del este caraqueño a la agencia. Las escenas de pánico se multiplicaron durante la madrugada, mientras el gobierno ordenaba el cierre de accesos y reforzaba la presencia militar en puntos estratégicos.
Reacción del chavismo y movilización interna
Desde el oficialismo venezolano, la respuesta fue inmediata. El primer vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela, Diosdado Cabello, denunció una “gravísima agresión militar” y llamó a activar a los colectivos y a la estructura territorial del chavismo. La televisión estatal difundió comunicados que acusaron a Washington de violar el derecho internacional y la soberanía venezolana.
En paralelo, el diputado Nicolás Maduro Guerra confirmó la detención de su padre y de la primera dama, Cilia Flores, y calificó la operación como una “agresión militar colonial”. Según indicó, antes de su captura Maduro habría firmado un decreto de conmoción exterior que ordena el despliegue inmediato de las Fuerzas Armadas bajo la consigna de “fusión popular-militar-policial”.
La imputación en Estados Unidos
En Washington, la fiscal general Pamela Bondi confirmó la imputación de Maduro y Flores por cargos de narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína y posesión de armamento prohibido. En una declaración oficial, el Departamento de Justicia sostuvo que los acusados enfrentan causas vinculadas a organizaciones criminales transnacionales y delitos contra la seguridad estadounidense.
Estas acusaciones no son nuevas: desde 2020, la justicia norteamericana mantiene causas abiertas contra altos funcionarios venezolanos. Sin embargo, el salto cualitativo que implicaría una captura en territorio venezolano marca un punto de inflexión de consecuencias imprevisibles.
El petróleo como trasfondo estructural
Más allá del plano judicial y militar, el episodio vuelve a poner en el centro el control de los recursos energéticos. Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, concentradas principalmente en la Faja del Orinoco. En un escenario de reconfiguración del mercado energético global, con disputas entre potencias y tensiones en Medio Oriente y Eurasia, el crudo venezolano recuperó valor estratégico.
Analistas internacionales señalan que las sanciones, bloqueos y presiones diplomáticas sobre Caracas siempre tuvieron un correlato económico: condicionar el acceso a sus recursos y redefinir su inserción en el sistema energético mundial. Desde esta perspectiva, la denuncia de “agresión imperialista” formulada por el chavismo busca inscribir el conflicto en una lógica histórica de intervención y disputa por materias primas.
Incertidumbre y riesgo de escalada
Hasta el cierre de esta nota, no había confirmación independiente sobre el paradero de Nicolás Maduro ni sobre los alcances reales del operativo anunciado por Trump. Las Fuerzas Armadas venezolanas mantenían despliegues en distintas regiones del país y se aguardaban pronunciamientos de gobiernos latinoamericanos y organismos multilaterales.
La posibilidad de una escalada militar abierta, con impacto directo en la estabilidad regional y en los mercados energéticos, mantiene en vilo a la comunidad internacional. En un continente atravesado por crisis económicas y tensiones políticas, la combinación de intervención militar y disputa por el petróleo vuelve a encender una alarma conocida: cuando la geopolítica y los recursos estratégicos se cruzan, las consecuencias rara vez se limitan a las fronteras del país afectado.
