Desatar los nudos de la dependencia

«Dame un punto de coincidencia  y haremos una Patria»   | Arturo Jauretche

                                                                                                                                                                 


Desatar los nudos de la dependencia no es una metáfora ocurrente para la ocasión. Es un programa de trabajo. Porque cada nudo que identificamos es una decisión que podemos tomar. Y cada nudo que desatamos libera energía. La energía de un país que tiene todo para reconstruirse y ser esa gran Argentina que soñamos.

¿Cuáles son esos nudos?

El primer nudo es la deuda externa como instrumento de subordinación: no como problema financiero, sino como mecanismo por el cual otros deciden —FMI mediante— nuestro presupuesto, nuestras prioridades, nuestra política. El segundo nudo es la entrega de la renta de los recursos naturales —la energía, los alimentos, los minerales— que salen de nuestra tierra (mar, río y suelo) y generan riqueza en otra parte. El tercer nudo es el proceso de consolidación de la desindustrialización: exportamos materia prima barata e importamos el valor agregado que podríamos generar acá. El cuarto nudo es la sumisión tecnológica: no producimos lo que consumimos, no controlamos los datos que generamos, no decidimos sobre los recursos del futuro. El quinto nudo es la subordinación de nuestra política exterior: alineamientos automáticos a los estados guerreristas de Estados Unidos e Israel, y a la élite económica global. El sexto nudo, la ocupación militar en nuestras propias entrañas: las Islas Malvinas y las Georgias del Sur, por el estado imperialista ingleses y la OTAN. Y en todos aquellos “lagos escondidos” que hay a lo largo y a lo ancho de nuestro territorio.

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Esos son los nudos. No son abstractos: se sienten en la factura de luz y del gas o en la garrafa, cuando vamos a una estación de servicio a cargar combustible, en el precio del pan y la carne, en los alquileres, en el trabajo que se fue, en la educación y la salud sin financiamiento, en las rutas hechas mierda, en el joven y el adulto sin esperanza, sin presente ni futuro inmediato, y en el bolsillo de las y los trabajadores y del conjunto de la población.

Corazón Estratégico

La segunda tarea —y acá está el corazón estratégico de lo que propongo— es construir los nodos de la liberación nacional y social. Si los nudos atan, los nodos conectan. Un nodo no es el fin del camino: es el punto donde se juntan los hilos para formar algo más grande: la reconstrucción de una nación soberana.

Construir los nodos de la liberación para construir los puntos de encuentro entre el Estado que conduce, la empresa que produce y la comunidad organizada que distribuye. Son los lugares donde la renta de los recursos naturales se convierte en trabajo, en ciencia, en infraestructura, en vida digna.

El primer nodo es un Estado hay que recuperarlo como herramienta de planificación y soberanía. El segundo nodo es la alianza entre el capital estatal, el capital privado y el capital social —los tres socios de un proyecto nacional que no le pide permiso a nadie para existir. El tercer nodo es la cadena de valor sobre nuestros dos grandes motores: la energía y los alimentos. El cuarto nodo es el mercado interno revitalizado —porque un pueblo que consume lo que produce es un pueblo que no depende. El quinto nodo es repensar las Fuerzas Armadas desde el sentir sanmartiniano: espíritu patriótico, inteligencia estratégica e integración continental. El sexto nodo es la integración regional soberana: la liberación de Argentina no se consolida sola, se consolida con América Latina y el Caribe.

Nudos y nodos. Dos tareas simultáneas. Mientras desatamos lo que nos ata, construimos lo que nos libera. Ese es el proyecto. Esa es la urgencia y la estrategia. Y esa es la razón por la que esto no puede esperar exclusivamente los ciclos electorales, ni abocarse a las peleas internas dentro del bloque nacional. Porque cada año que pasa, los nudos se aprietan aún más y los nodos se postergan.

Hay que dar vuelta la taba. Pongamos la mirada en los nudos de la dependencia, con el propósito de desatarlos, y seamos inventivos en la construcción de los nodos, para acumular poder. Construyamos colectivamente esta matriz del pensar, del decir y del hacer. Hagamos Patria.

 


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