La Justicia federal abrió una investigación sobre el uso de tarjetas corporativas en Nucleoeléctrica Argentina S.A. y puso bajo la lupa a su expresidente, Demian Reidel, uno de los funcionarios más cercanos al presidente Javier Milei durante la primera etapa de gestión libertaria.
El fiscal federal Ramiro González resolvió imputar a Reidel e impulsar una investigación penal por presuntas irregularidades vinculadas al uso de tarjetas corporativas de la empresa estatal entre marzo de 2025 y febrero de 2026. La causa se originó a partir de una denuncia presentada por la diputada nacional Marcela Pagano, a la que luego se sumaron informes oficiales y pedidos de acceso a la información pública.
La investigación gira alrededor de consumos realizados con una cuenta corporativa identificada como N° 338402. Según el dictamen fiscal, existen gastos que “prima facie” aparecerían ajenos a los objetivos institucionales de la compañía encargada de operar las centrales nucleares Atucha I, Atucha II y Central Nuclear Embalse.
Entre los movimientos observados figuran consumos en free shops, hoteles, restaurantes, comercios de indumentaria, peluquerías e incluso discotecas en distintos países. También aparecen más de 400 adelantos de efectivo por montos cercanos a los 56 millones de pesos, muchos de ellos realizados en operaciones consecutivas y sin documentación pública que permita determinar el destino final de esos fondos.

Uno de los elementos que más preocupa a la fiscalía es la ausencia de identificación precisa de los responsables de cada gasto. El reporte incorporado al expediente no detalla quién utilizó cada tarjeta ni cuántos plásticos estaban asociados a la cuenta investigada. Tampoco existirían rendiciones documentadas que justifiquen el carácter institucional de numerosos consumos.
Por esa razón, el fiscal González amplió la investigación hacia integrantes del directorio y de la sindicatura de la empresa, bajo sospecha de posibles incumplimientos en los deberes de control y fiscalización.
La causa podría derivar en delitos vinculados con administración fraudulenta contra la administración pública, peculado, malversación de caudales públicos y negociaciones incompatibles con el ejercicio de la función pública.
Reidel rechazó públicamente las acusaciones. En redes sociales aseguró que sus resúmenes “no muestran ningún gasto personal” y sostuvo que se estaban mezclando consumos de distintas tarjetas utilizadas por funcionarios y empleados de la empresa. También reclamó que se investigue “hasta el último peso”.
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Un informe oficial muestra gastos en discotecas, free shops y playas con tarjetas de Nucleoeléctrica, pero Reidel niega haberlos hecho
Sin embargo, el caso excede la discusión sobre gastos personales. La crisis en Nucleoeléctrica venía escalando desde hace meses por denuncias internas relacionadas con presuntos direccionamientos de licitaciones, sobreprecios y conflictos entre gerencias y directorio.
La situación derivó incluso en una medida inédita dentro de la empresa: el directorio decidió limitar facultades administrativas de la presidencia y concentrar controles en otras áreas gerenciales, un gesto interpretado como una fuerte pérdida de confianza política en la conducción de Reidel.
Las denuncias también alcanzaron procesos licitatorios vinculados a servicios de limpieza y mantenimiento, donde distintas firmas privadas señalaron presuntas irregularidades y favoritismos. Algunas de esas presentaciones llegaron al Comité de Integridad de la empresa y otras avanzaron hacia instancias judiciales.
El escándalo golpea a una de las compañías estratégicas del sistema energético argentino. Nucleoeléctrica no solo opera el parque nuclear nacional sino que además mantiene, desde hace años, resultados superavitarios. Datos oficiales muestran balances positivos sostenidos, incluso en un contexto general de ajuste sobre las empresas públicas.
Paradójicamente, mientras el Gobierno nacional impulsa un proceso de reducción presupuestaria y estudia avanzar en una privatización parcial de la compañía, la empresa quedó envuelta en una investigación que vuelve a poner en debate los mecanismos de control, transparencia y administración dentro del Estado.
La situación también adquiere dimensión política por el perfil de Reidel. El físico y economista había ganado centralidad dentro del círculo presidencial por su cercanía ideológica y personal con Milei. Su salida de Nucleoeléctrica en febrero de este año ya había estado rodeada de tensiones internas y cuestionamientos sobre su gestión.
Ahora, la apertura formal de la investigación judicial agrega un nuevo capítulo a una administración nacional que enfrenta crecientes denuncias por irregularidades, conflictos de intereses y utilización discrecional de estructuras estatales, mientras sostiene un discurso público centrado en la eficiencia, la transparencia y la reducción del gasto público.
Data política y económica
