BBVA y Citi coinciden en que la baja de inflación será más lenta de lo previsto, el tipo de cambio acompañará la suba de precios y la recuperación económica seguirá siendo desigual. El riesgo de estanflación asoma en el horizonte.
El proceso de estabilización económica que el Gobierno de Javier Milei presenta como su principal logro enfrenta un escrutinio creciente desde los grandes centros de análisis financiero internacional. Los últimos informes del BBVA y del Citi sobre la Argentina dibujan un escenario más complejo que el que proyecta la Casa Rosada: inflación persistente, tipo de cambio en alza sostenida y un crecimiento moderado que no alcanza para reactivar los sectores más castigados de la economía.
La desinflación, no lineal
Argentina inicia 2026 con avances en estabilización macroeconómica, apoyados en equilibrio fiscal, política monetaria prudente y mayor flexibilidad cambiaria. Pero la inflación continúa desacelerándose con inercia elevada y ajustes de precios relativos que podrían generar trayectorias no lineales en el corto plazo, según el informe «Situación Argentina» de marzo de BBVA Research.
Esa «no linealidad» es, precisamente, el núcleo del problema. La inflación, que se ubicó en el 31,5% al cierre de 2025, descendería al 24,0% en 2026 y alcanzaría un nivel del 15,0% en 2027, según las proyecciones del BBVA. Sin embargo, el banco advierte que ese sendero descendente no está garantizado: la indexación salarial, el ajuste de tarifas y el impacto de factores externos —como el conflicto bélico en Medio Oriente sobre los precios de los combustibles— configuran riesgos al alza que pueden interrumpir o retrasar la convergencia.
El ministro Luis Caputo fue más allá de los pronósticos privados al reconocer públicamente que la inflación mensual podría volver a ubicarse por encima del 3%, una admisión que tensiona las metas oficiales consignadas en el Presupuesto 2026, donde se proyecta un IPC anual del 10,1%. La brecha entre esa cifra y las proyecciones del mercado es abismal: el consenso del mercado anticipa una inflación para 2026 que más que duplica las estimaciones del Gobierno, configurando una de las brechas más significativas de los últimos años.
Los datos más recientes confirman la resistencia de los precios. Desde septiembre el IPC supera la barrera del 2% mensual y, de acuerdo con lo informado por el INDEC, la medición acumulada en el primer bimestre del año arrojó un 5,9%. Para marzo, las estimaciones privadas ubican el índice entre 2,8% y 3%, impulsado por educación, combustibles y tarifas de servicios públicos.
El Citi y el fantasma de la estanflación
Más severo en su diagnóstico, el Citi calificó los últimos datos de inflación como «peores de lo esperado» y encendió una señal de alerta que excede la mera corrección de precios: el banco advirtió sobre el riesgo de estanflación, ese escenario en el que la inflación se mantiene elevada mientras la economía frena. El conjunto de participantes del REM proyectó una inflación del 26,1% para todo el año en el nivel general , cifra que el Citi ubica en torno al 26% anual, con presiones adicionales derivadas de la corrección de precios relativos —tarifas de servicios públicos y márgenes empresariales— que aún no completaron su ajuste.
El diagnóstico del Citi coincide, en términos generales, con el de otros actores del mercado. Según el informe de FocusEconomics, que reúne proyecciones de unos 40 economistas de bancos y consultoras nacionales e internacionales, se espera un incremento anual promedio del 23,9% para 2026. El mínimo proyectado corresponde al FMI, con 16,4%, mientras que Standard Chartered ubica el máximo en 38% .
El dólar: estable por ahora, pero con piso en alza
En materia cambiaria, ambos bancos coinciden en una tendencia: el dólar subirá en consonancia con la inflación, aunque el ritmo dependerá de la dinámica de las reservas y de los flujos de capital. BBVA sostuvo que el peso no puede continuar apreciándose en términos reales de manera indefinida, anticipando un tipo de cambio en torno a $1.776 hacia fin de año. El Citi, en tanto, proyecta valores cercanos a $1.760.
Según LatinFocus, la proyección de consenso para el dólar oficial al finalizar 2026 ubica la cotización en $1.746, con un abanico que va desde $1.335 (Barclays Capital) hasta $2.215 (Fitch Ratings) y una mediana en torno a $1.730.
El Citi destacó que la actual estabilidad cambiaria —sostenida por ingresos de capital y operaciones de carry trade— abre una ventana de oportunidad para levantar controles y acumular reservas. Sin embargo, advirtió que esa ventana puede cerrarse y que la acumulación de divisas será decisiva para reducir la incertidumbre de cara al ciclo electoral de 2027. El Banco Central ha implementado un esquema de bandas ajustadas por inflación para evitar una apreciación real excesiva, pero la discrecionalidad del programa de intervenciones genera dudas sobre su previsibilidad.
Crecimiento moderado y heterogéneo
En el frente de la actividad, los pronósticos son de crecimiento, pero sin entusiasmo. El escenario base de BBVA Research proyecta que la actividad económica mantendrá un crecimiento sostenido del 3,0% anual durante el bienio 2026-2027, dos puntos porcentuales por debajo de la proyección del Gobierno en el Presupuesto 2026 . El Citi y el consenso de FocusEconomics convergen en una cifra similar, del 3,2%. El relevamiento de FocusEconomics proyecta que el PBI argentino se expandirá 3,2% en 2026, lo que situaría al país por encima del promedio de América Latina, aunque la comparación no alcanza para disimular la desaceleración respecto del 4,4% registrado en 2025.
La heterogeneidad sectorial es otro rasgo saliente. El informe del BBVA destaca que la recuperación estará liderada por sectores con fuerte capacidad exportadora —energía, minería y agro—, mientras el dinamismo de esos sectores transables compensará el lento avance en áreas intensivas en empleo . Industria, construcción y consumo siguen rezagados, lo que implica que la mejora de los indicadores agregados no se traduce de manera uniforme en el mercado laboral ni en el poder adquisitivo de los asalariados.
El dilema de las tasas
En ese escenario, el Gobierno enfrenta un dilema de política monetaria sin salida sencilla: mantener tasas de interés elevadas para contener la inflación y estabilizar el tipo de cambio, o bajarlas para no profundizar la debilidad del crédito y la actividad. La tasa de política monetaria se proyecta en un 20,0% para el cierre de 2026, bajando al 17,0% hacia finales de 2027, según el BBVA, que considera que en el corto plazo las tasas se alinearán con la inflación esperada. Pero ese proceso de convergencia, advierten los analistas, estará condicionado por la evolución de los precios y por la capacidad del Banco Central de sostener la credibilidad del esquema.
Lo que emerge del conjunto de estos informes es una fotografía incómoda para la narrativa oficial: el programa económico avanza, pero a un ritmo y con una consistencia que no convencen plenamente a los actores financieros más relevantes del mercado global. La desinflación está en curso, pero es frágil. El tipo de cambio es manejable, pero con riesgos. Y el crecimiento existe, aunque distribuido de un modo que deja fuera a los sectores más vulnerables de la economía argentina.
REDACCION DATA POLITICA Y ECONOMICA
