A 50 años del golpe, una multitud histórica desbordó la Plaza de Mayo y las plazas de todo el país. El acto central reunió en un mismo escenario a organismos de derechos humanos, partidos políticos y sindicatos, y el documento leyó lo que la gente vino a decir: la memoria no se negocia.
La Plaza de Mayo se llenó como hacía tiempo no se veía. A 50 años exactos del golpe cívico-militar del 24 de marzo de 1976, la respuesta popular fue contundente y tuvo destinatario claro: el gobierno de Javier Milei y su postura negacionista. Bajo la consigna «Que digan dónde están», las columnas convergieron desde distintos puntos de la Ciudad de Buenos Aires hacia el centro político del país, en una movilización que también se expresó como rechazo a las políticas del presidente, luego de la difusión de un video oficial que reavivó la polémica sobre la denominada teoría de los dos demonios.

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Pedido de libertad para Cristina Kirchner y para presos y presas políticas.
La jornada arrancó de madrugada y no paró. La Cámpora partió desde la ex-ESMA en una caravana de 16 kilómetros hacia Plaza de Mayo, con una parada simbólica previa en San José 1111, frente al departamento donde Cristina Kirchner cumple su condena.
La CGT convocó desde las 14 desde Diagonal Sur y Bolívar. Las dos vertientes de la CTA marcharon desde las 12 por Avenida de Mayo. El Frente Renovador concentró en Av. de Mayo y Tacuarí. La UCR llevó a sus militantes desde Alsina y Entre Ríos. Peronismo, radicalismo, izquierda, sindicatos y organismos históricos, todos en la misma plaza, con la misma consigna.
El acto central arrancó a las 16.30. Quien tomó la palabra primero fue Elia Espen, Madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora: «A 50 años del golpe genocida, estamos juntos nuevamente en esta histórica Plaza, y en todas las plazas del país, con profunda convicción, para reafirmar que la memoria se defiende luchando y porque sabemos que es necesario unir las luchas para fortalecerlas en tiempos difíciles.»

El documento fue leído por tres figuras de enorme peso simbólico: Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo; Taty Almeida, de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora; y el Premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel.
- «¡Son 30.000! Fue y es genocidio. ¡No olvidamos, no perdonamos y no nos reconciliamos!»
El texto no dejó nada librado a la interpretación. Los organismos declararon que «la desaparición forzada no es tema del pasado, sino del presente», citando la identificación reciente de 12 compañeros asesinados en La Perla por el Equipo Argentino de Antropología Forense.
Y sobre el gobierno, el cierre fue directo: «Estamos en esta plaza, con los 30 mil como bandera, con las Madres y las Abuelas, con los sobrevivientes de los campos de concentración… para decirle a Milei: la memoria es nuestra herramienta.»
Carlotto también habló desde el escenario y no anduvo con rodeos. Sobre el video negacionista del gobierno sostuvo que la postura oficial «es mucho más grave todavía» que lo que se exhibe públicamente, y remarcó que «el Gobierno está en otro mundo, en otro lugar.» Taty Almeida, antes de subir al escenario, le mandó un mensaje sin filtros a Milei: «Por eso, Milei, no van a borrar la memoria. No nos han vencido.»
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Repudio a la criminalización de la protesta social bajo el gobierno actual.
La respuesta popular no fue solo porteña. En Córdoba la marcha fue calificada como la más grande de los últimos tiempos. En Mar del Plata, la columna cubrió el ancho de la Avenida Luro en toda su extensión céntrica. En Rosario, la multitud tomó las inmediaciones del Monumento a la Bandera.

Desde México, desde Europa, desde el sur del país hasta la frontera norte, el 24 de marzo resonó con una intensidad que no se veía desde hacía décadas.
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Aparición de Jorge Julio López: «20 años después seguimos sin saber dónde está».
El dato político del día no es menor. La unidad en Plaza de Mayo —organismos de derechos humanos, CGT, CTA, peronismo, radicalismo, izquierda— frente a un gobierno que reivindica la dictadura y desfinancia los organismos que buscan a los nietos apropiados, marca el inicio del año electoral con una oposición que encontró en la memoria su terreno más firme. Como sintetizó Kicillof en el acto: «Las plazas de todo el país están más llenas que nunca: es una respuesta a un Gobierno que lleva adelante las mismas políticas económicas que impulsó la dictadura militar.»
A 50 años, la plaza volvió a marcarle el rumbo a la política.
