Canasta al límite: el poder de compra del salario vuelve a retroceder

El costo de vida arrancó 2026 con un salto fuerte en los rubros esenciales y la línea de pobreza ya se ubicó en $ 1,36 millones para una familia tipo en el Gran Buenos Aires. Aunque la inflación general se mueve más lento que años anteriores, la distancia entre precios “de la vida real” y salarios registrados vuelve a abrirse.


La foto de enero puso un número concreto al malestar cotidiano: una familia de cuatro integrantes necesitó $ 1.360.298,93 para no caer bajo la línea de pobreza (Canasta Básica Total, CBT) en el Gran Buenos Aires. La Canasta Básica Alimentaria (CBA), que marca la indigencia, trepó a $ 623.990 para ese mismo hogar.

El dato es más que una estadística. Funciona como “precio de entrada” para cubrir alimentos, transporte, servicios y consumos mínimos. Y deja expuesta una tensión que se repite: aun cuando el índice general de inflación parece estabilizado, el costo de los bienes indispensables sigue presionando sobre el bolsillo trabajador.

Poder adquisitivo en crisis: canasta en alza y salarios debajo de la inflación

Precios: la canasta sube más que el IPC

En enero, la CBT subió 3,9% mensual y la CBA 5,8%, según INDEC.
Ese movimiento fue más alto que la inflación general del mes: el IPC nacional registró 2,9% en enero de 2026.

La diferencia importa porque la canasta está más “concentrada” en consumos esenciales (sobre todo alimentos) y, cuando esos rubros aceleran, golpean con más fuerza a hogares que destinan la mayor parte del ingreso a sobrevivir el mes.

Salarios registrados: 2025 cerró por debajo de la inflación

Del lado de los ingresos, el INDEC mostró que en diciembre de 2025 el índice de salarios subió 1,6% mensual y 38,2% interanual (promedio total). Pero el desglose cuenta otra historia: el sector registrado terminó 2025 con +28,8%, mientras el sector privado no registrado trepó +87,9%.

Cuando se lo compara contra la inflación acumulada anual, el resultado es el que se siente en la calle: en 2025 el IPC acumuló 31,5%, por encima del 28,8% de los salarios registrados.
En criollo: el trabajo formal, aun con paritarias, no logró recomponer del todo el terreno perdido.

Paritarias bajo presión y un piso que se corre

Con una línea de pobreza que ya exige $ 1,36 millones en GBA, las negociaciones salariales quedan atrapadas entre dos fuerzas:

  • Precios esenciales (alimentos y servicios) que empujan la canasta por encima del IPC.

  • Aumentos salariales que, en el promedio registrado, vienen corriendo desde atrás.

El efecto práctico es conocido: más familias “con recibo de sueldo” quedan cerca del límite, ajustando consumo, pateando gastos, endeudándose en cuotas o recortando calidad en la mesa. Y cuando esa dinámica se consolida, la discusión deja de ser “ganarle a la inflación” para volver a lo básico: cubrir el consumo elemental.