En una sesión atravesada por el clima caliente que dejó la reforma laboral, La Libertad Avanza consiguió dos victorias consecutivas en la Cámara baja: media sanción al nuevo Régimen Penal Juvenil y una amplia ratificación del acuerdo Mercosur–Unión Europea. El dato político de fondo fue la fractura de Unión por la Patria, que se partió en ambas votaciones.
La Cámara de Diputados cerró una de esas jornadas que dejan marca: recinto tenso, pasillos con rosca a contrarreloj y una agenda cargada que mezcló seguridad y política exterior en el mismo día. En ese marco, el Gobierno se anotó dos triunfos con números contundentes: primero, la media sanción del nuevo Régimen Penal Juvenil, que baja la edad de imputabilidad de 16 a 14 años; y después, la ratificación del acuerdo comercial Mercosur–Unión Europea, que salió con mayoría abrumadora.
La sesión se dio con el telón de fondo del conflicto social y las protestas que rodearon el debate de la reforma laboral en el Senado, un contexto que empujó a Diputados a sesionar con tensión visible y posiciones duras.
Primer round: imputabilidad a los 14, media sanción y debate áspero
El proyecto de Régimen Penal Juvenil fue aprobado en general por 149 votos a favor y 100 en contra.
El texto habilita que adolescentes de 14 y 15 años puedan ser procesados penalmente en determinados delitos y fija una pena máxima de hasta 15 años.
La discusión se ordenó en torno a dos ejes que ya son clásicos en el Congreso: el argumento de “respuesta frente al delito” y el planteo de que bajar la edad no resuelve el problema si no hay política social y dispositivos de inclusión. En esa línea, el debate también recogió cuestionamientos de organismos y sectores religiosos, que insistieron en que la seguridad no puede reducirse a una reforma punitiva.
Segundo round: Mercosur–UE, victoria amplia y peronismo partido
Más tarde, el oficialismo logró una holgura todavía mayor: la ratificación del acuerdo Mercosur–Unión Europea se aprobó con 203 votos afirmativos, 42 negativos y 4 abstenciones.
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La interna opositora, en particular dentro del peronismo, que quedó expuesta en votaciones “no habituales” por la amplitud de apoyos.
El dato político fue la división de Unión por la Patria: una parte acompañó, otra rechazó y un grupo se abstuvo. Esa foto confirmó que el tema “apertura/inserción internacional” reordena alineamientos que no siempre responden a la lógica oficialismo-oposición.
En el plano económico-comercial, el entendimiento apunta a una reducción progresiva de aranceles y a la ampliación del intercambio entre bloques. Pero, del lado europeo, la ratificación todavía tiene obstáculos: el Parlamento Europeo avanzó con salvaguardas agrícolas para productos sensibles y el acuerdo sigue condicionado por instancias de revisión en la UE.
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La calle y el clima social, porque la secuencia reforma laboral–sesión en Diputados dejó claro que el Congreso seguirá funcionando bajo presión y con conflictividad alrededor.
En síntesis: el Gobierno salió de Diputados con dos leyes “para mostrar” —una de seguridad y otra de apertura comercial—, pero también con un dato que vale oro para leer el tablero: la oposición peronista dejó de votar como un bloque y empieza a moverse por temas, intereses y tensiones internas. Eso, en un año de reformas, puede ser una ventaja táctica para el oficialismo… o un problema si el clima social se sigue recalentando.
REDACCION DATA POLITICA Y ECONOMICA
