Caputo pagó, pero el mercado no le cree.

 ¿Por qué subió el riesgo país , cayeron las acciones y aflojaron los bonos?

El Gobierno llegó al vencimiento de enero con un REPO por USD 3.000 millones y evitó el escenario más temido: un traspié de pagos. Sin embargo, la reacción de bonos y riesgo país dejó una lectura distinta: el mercado valoró el “puente”, pero penalizó la señal de fragilidad de reservas y el costo de seguir financiándose a un año, con garantía en títulos.


Un pago asegurado, una señal ambigua

El dato duro es conocido: el Banco Central cerró un acuerdo REPO por USD 3.000 millones con seis bancos internacionales, a 372 días y a una tasa anual de 7,4%, usando como colateral bonos BONARES 2035 y 2038.

El objetivo fue claro: fortalecer la caja en dólares antes de un vencimiento relevante de deuda del 9 de enero (en el orden de USD 4.2/4.3 mil millones entre capital e intereses, según distintas estimaciones), y así despejar el riesgo inmediato de un evento de incumplimiento.

Hasta ahí, un éxito táctico. El problema fue el “día después”: el precio de los bonos y el riesgo país no se movieron como si la historia estuviera resuelta.

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Evitar el default no alcanza si el balance sigue débil

En la lógica del mercado, pagar un vencimiento es condición necesaria, pero no suficiente. Lo que se descuenta en el precio no es solo el pago de esta semana: es la capacidad del programa para sostenerse en el tiempo, especialmente en el frente externo.

El Financial Times puso el foco donde duele: la acumulación de reservas viene lenta y las reservas “útiles” están condicionadas por pasivos; además, el medio señaló que Argentina quedaría más de USD 10.000 millones por debajo de metas vinculadas al FMI, un dato que vuelve cada vez que se discute sostenibilidad.

Traducido: el mercado vio un alivio de liquidez, no una mejora estructural.

REPO: entran dólares, pero entra deuda de corto plazo (y con garantía)

Un REPO es un financiamiento colateralizado: se obtiene efectivo hoy, pero queda un repago en un año, con interés, y con bonos comprometidos como garantía. Reuters detalló que hubo ofertas por USD 4.400 millones, pero el BCRA decidió adjudicar USD 3.000 millones.

Ese punto explica parte del ruido: aun cuando el anuncio “evita el default”, también confirma que el Estado necesita apoyo externo de corto plazo para cerrar cuentas, y no que esté acumulando dólares genuinos a un ritmo que reduzca la dependencia de estos puentes.

Mecánica simple: si caen los bonos, sube el riesgo país

El riesgo país es, en términos prácticos, el “precio” del riesgo soberano. Cuando los bonos bajan, sube el rendimiento exigido, y el spread se amplía. En ese marco, una toma de ganancias o una corrección tras una suba previa puede impulsar el riesgo país incluso con una noticia “positiva”.

En paralelo, el mercado miró el mediano plazo. El propio Cronista describió el REPO como un “respiro” para llegar al vencimiento, pero subrayó que los inversores siguen observando lo que viene en 2026, más allá de enero.

La pregunta de fondo: ¿con qué se reconstruyen reservas?

La lectura predominante fue que el REPO no reemplaza el problema central: el flujo de dólares. Si la economía no genera acumulación sostenida de reservas (por superávit comercial efectivo, financiamiento más largo y barato, o ingreso de capitales estable), cada vencimiento grande se vuelve un examen.

El comunicado del BCRA buscó justamente reforzar la idea de “fortalecimiento de reservas” y de mejora de condiciones financieras, al informar la tasa (SOFR + 400 bps, equivalente a 7,4% anual) y el plazo. Pero el mercado, por ahora, parece exigir algo más que ingeniería financiera: quiere ver un cambio persistente en el stock y la calidad de reservas.

“Buy the rumor, sell the news”: cuando lo bueno ya estaba en el precio

Otro factor técnico: muchos operadores habían descontado que el Gobierno iba a encontrar un puente y pagar. Cuando la noticia se confirma, algunos hacen caja. No es un juicio político: es la lógica del trading. En contextos de alta volatilidad, ese movimiento puede ser suficiente para que un anuncio positivo termine con bonos en baja.

El “día después” también depende del régimen cambiario y la inflación

El mercado también conecta el frente financiero con el esquema cambiario y la nominalidad. Reuters recordó que el BCRA anunció un cambio de regla: desde enero, el deslizamiento de la banda cambiaria pasaría a alinearse con la inflación previa (en lugar del 1% mensual), dentro de una estrategia para estabilizar y recomponer reservas. Esa transición —y su efectividad real— es parte del mismo debate: si ayuda a acumular dólares sin recalentar expectativas, o si solo compra tiempo.

Una conclusión incómoda para el Gobierno

Caputo logró lo más urgente: llegar al vencimiento sin caer en un evento de default. Pero el mercado marcó un límite: pagar con deuda nueva a un año y con colateral no despeja el riesgo estructural. Mientras las reservas no muestren una mejora consistente y el financiamiento no se estire en plazos y baje en costo, el riesgo país seguirá reaccionando más a la fragilidad del modelo que a un pago puntual.

REDACCION DATA POLITICA Y ECONOMICA