Kicillof convencido de avanzar en la composición de una nueva melodía


El gobernador da rienda suelta al armado de su estructura bonaerense aunque está resuelto a preservar el equilibrio de poder con La Cámpora y el massismo. Persigue injerencia en el armado de listas hacia la elección de medio término y apuntalar su proyección nacional.

Por: Federico Cedarri


El gobernador Axel Kicillof insufla alas al armado de su propia estructura política que no oculta dos objetivos trazados claramente en el tiempo: en primera instancia pelear por lugares preponderantes en las listas 2025 y proyectarse como presidenciable hacia el 2027.

El mandatario no tiene poder político propio en la Legislatura bonaerense, los diputados y senadores reportan a los alcaldes, La Cámpora y algunos al Frente Renovador de Sergio Massa.

Ante la acefalia que hoy invade al partido de Perón, sobre todo en la órbita nacional, Kicillof busca el resquicio por donde colarse y comenzar a mostrarse como una alternativa de cara a las presidenciales tomando en consideración su perfil combativo contra Milei y las docilidades para con el gobierno libertario que ensayan otros posibles contendientes de la disputa interna como los cordobeses Martín Llaryora y Juan Schiaretti.

 

“Los que son jefes hoy del PJ tendrían que dar un paso al costado y volver a revalidar su representación”

El mandatario bonaerense necesita proyección nacional ya que no solo padece falencias de construcción en el territorio bonaerense sino que también debe comenzar a prohijar estructura en las provincias.

El mandatario no va a blanquear sus intenciones políticas en el corto plazo pero ya decidió que dejará hacer a una mesa chica cada vez más activa que integran, más allá de su mano derecha Carlos BiancoCristina Álvarez Rodríguez, el ministro de Desarrollo de la Comunidad Andrés Larroque y el titular de Obras y Servicios Públicos, Gabriel Katopodis.

El sector que responde sin ambages a las instrucciones políticas del gobernador despunta la intención supina de generar un armado amplio que no solamente contenga la rama política partidaria sino que también incorpore patas de movimiento sociales y sectores sindicales: «Una construcción transversal que tenga al peronismo como columna vertebral pero no excluyente”, advierte a PDS una fuente legislativa que ve con simpatía la nueva configuración del peronismo provincial.

Kicillof parece decidido a encarar la composición de una nueva melodía en el justicialismo aunque no romperá lanzas con el resto de los sectores internos.

Ergo, necesita imperiosamente de La Cámpora por su peso específico en la Legislatura para avanzar en iniciativas imperantes para la gestión.

Tratará además de mantener las formas con los seguidores de Sergio Massa: en las últimas semanas le concedió la presidencia de AUBASA a un lugarteniente del tigrense, el platense José Ramón Arteaga.

El espacio del gobernador bonaerense se ha dotado de músculo político con la incorporación rutilante al gabinete de Gabriel Katopodis que además de ser uno de los más entusiasta en la oposición al gobierno de Javier Milei despliega un fuerte predicamento en la Primera Sección más allá de su injerencia en su pago chico: el industrial San Martín.

No obstante, el ministro no cierra la puerta con La Cámpora y mantiene un hilo conductor con la orga, de hecho Máximo Kirchner a bajado en reiteradas oportunidades al distrito que gobierna Fernando Moreira: con predilección inocultable por Kicillof el ministro de Obras Públicas no deja de lado la necesidad de la unidad.

Kicillof tampoco descuida a su soldados intendentes, los que lo apoyaron sin condicionamiento para la reelección cuando el camporismo en alianza con los seguidores de Martin Insaurralde presionaban para que saltara a la boleta nacional.

Allí es predominante el rol del avellanedense Jorge Ferraresi que se corrió de la escena del kirchnerismo duro por la profundización de su enfrentamiento con el camporista Emmanuel González Santalla.

También cuentan al matancero Fernando Espinoza que maneja un enclave fundamental en lo que concierne a lo electoral, al platense Julio Alak, el ensenadense Mario Secco y al berisense Fabián Cagliardi.

Preservar el equilibrio

La intención de Kicillof, más allá del armado propio que alumbra,  pasa por mantener el equilibrio entre las distintas fuerzas que compone Unión por la Patria: “Sin unidad no se puede avanzar”, sentencian cerca del mandatario.

La intención del incipiente kicillofismo es modesta, persigue tener injerencia compartida con La Cámpora en la composición de las listas en el 2025.

Saben en calle 6 que no será fácil lograr la docilidad de la orga y más si hipotéticamente llega a darse la posibilidad de una candidatura de Cristina para diputada nacional, pero a la vez están convencidos de que si no se plantan en esta ocasión será complejo que se despeje el camino de Kicillof rumbo al 2027.

El massismo también hará su juego, si bien cuestionan en privado el apresuramiento de Kicillof  buscarán preservar sus lugares.

Para evitar focos de conflicto, el gobernador mandó a desactivar movidas de referentes propios en distritos  que manejan popes ligados al ex superministro: la intentona de sembrar una interna  a  Juan Andreotti en San Fernando irritaron de sobremanera al tigrense.