Hay un viraje desde el consumo de carne vacuna a otros productos sustitutos, más baratos, como el pollo y el cerdo.

Por Juan Manuel Villarreal

El titular de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), Miguel Schiariti, reiteró que el consumo local de carne vacuna se encuentra en el nivel más bajo de los últimos 30 años, pero destacó que los argentinos redujeron todas sus compras de alimentos ante la pérdida del poder adquisitivo.

También mencionó que, a diferencia de otras crisis, hubo un incremento de productos sustitutos como pollo y cerdo.

En los primeros cinco meses de este año, el consumo promedio por habitante de carne vacuna en el país fue de 44 kilos anualizados, un 15,9% por debajo de la registrada para el mismo lapso del 2023.

Por peso, la caída del consumo fue de 8,3 kilos, y exceptuando los primeros cinco meses de 2020, en pleno inicio de la pandemia, se trata del volumen más bajo de los últimos 30 años, según datos de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes (Ciccra).

En mayo la actividad de la industria frigorífica vacuna continuó mejorando con relación al mes previo, pero al mismo tiempo se mantuvo bien por debajo del nivel registrado un año atrás, cuando el factor climático forzó la liquidación de vientres y la venta anticipada de hacienda, lo cual a su vez impactó en la disponibilidad de hacienda para faenar este año.