El segundo semestre de Milei: sin V a la vista, el Gobierno puja entre la recuperación salarial y la salida del cepo.


Las subas de tarifas, la falta de inversión y el complejo panorama internacional complican el escenario y Casa Rosada empieza a moderar sus expectativas.

 


“Si la recuperación va a ser en V… se verá”. Al pasar, el ministro de Economía, Luis Caputo, le confesó a Luis Majul en LN+ que el Gobierno empieza a moderar sus expectativas sobre el rebote de la economía.

Este quiebre en el discurso oficial marca la pauta de lo complejo que aparece el segundo semestre del gobierno de Javier Milei. Hay datos que muestran que la actividad económica tocó piso entre abril y mayo. Pero los “brotes verdes”, por ahora, se ven en el mercado de cambios y complejizan un programa que debería avanzar, en estos meses, en la relajación del cepo y la mejora del consumo interno. Aumentos de tarifas previstos para estos meses también le pondrían un piso al sendero de desinflación, principal hito de gestión desde marzo.

Caputo responsabilizó a la oposición política por este cambio en la expectativa oficial. Dijo que, como el Congreso demora la aprobación de la Ley de Bases y Diputados dio media sanción a un cambio en la fórmula previsional que erosiona el ancla fiscal, las empresas demorarán los desembolsos necesarios para que la inversión permita el rebote económico. Es difícil que una inversión de cientos de millones de dólares se tome de manera tan intempestiva. Tanto como que una ley que contiene amplios beneficios (blanqueo y RIGI, entre otros) gatille una lluvia de dólares inmediata.

Un piso muy bajo

Milei festejó en sus redes sociales un semáforo de actividad en el que algunos números comienzan a pintarse de verde. Se ven, allí, recuperaciones en ventas de autos 0km, producción de acero y materiales para la construcción, como cemento. Pero persiste el rojo en la recaudación de IVA, un reflejo del consumo.

 

La caída previa fue, eso sí, de “condiciones bíblicas”. Según Equilibra, la actividad se redujo -6,6% interanual, sin contar al agro. La recuperación del campo moderó la caída a -4,8%. La consultora de Diego Bossio y Martín Rapetti espera que el año termine con una recesión del 4,5%.

“La actividad productiva viene en retroceso desde el segundo semestre de 2023. Que pueda pensarse en un piso para varios sectores, no necesariamente implica una recuperación robusta”, dijo a Cenital Leandro Mora Alfonsín, economista especializado en desarrollo. “Es de esperar una mejora en las estadísticas interanuales a partir de julio, pero que no necesariamente más que compensen el deterioro que la producción viene arrastrando”, agregó.

Gustavo Weiss, presidente de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), sostuvo que la reparación de los despachos de cemento debe transformarse en tendencia para vislumbrar si la actividad tocó piso, luego de haber cesanteado a 90.000 trabajadores por el freno de la obra pública y la falta de recuperación de la obra privada. En principio, el segundo semestre vendrá con el tenue despertar de un puñado de obras transferidas a las provincias, aunque todavía persiste la puja por los recursos para terminarlas.

En una gran alimenticia notaron que, en mayo, la venta de productos básicos tocó piso. Pero es un fondo muy precario: se detuvo la caída en entregas de fideos y otros consumos de primera necesidad de segundas marcas. Otras categorías, como bebidas, todavía muestran deterioros de dos dígitos de profundidad.

Recuperación salarial

En este contexto precario, la gran apuesta pasa por la recuperación del salario. El Gobierno se apuró, este lunes, en celebrar “que los sueldos están creciendo aproximadamente el doble de la inflación”.

Presidencia hizo una lectura envenenada del Panorama Mensual del Trabajo Registrado que publica regularmente la Secretaría de Trabajo. El informe oficial no menciona esa fuerte recuperación. En cambio, revela que el salario medio cayó 9 puntos reales entre noviembre y marzo inclusive. Y que la actividad privada destruyó, en ese lapso, casi 100.000 empleos asalariados registrados.

 

 

El comunicado de la Oficina del Presidente fue tan confuso que, a 24 horas de su publicación en X, no había sumado ningún retuit del equipo económico, acostumbrado a la autocelebración en la red de Elon Musk.

“El rebote se va a notar cuando se recompongan los ingresos; el consumo es el principal motor del crecimiento en el corto plazo, representa el 70% de la demanda agregada”, dijo Ricardo Delgado, director de Analytica. “El rebote no será una V, aunque es probable que la actividad global haya tocado un piso en abril y que veamos una mejora en el segundo trimestre en la comparación interanual, aunque por el efecto soja”, añadió.

Matías Surt, director de Invecq, sostuvo que la mejora necesita “que la recuperación salarial se mantenga”, y agregó: “Es más importante que sea permanente a que sea rápida”. Sin embargo, “el reacomodamiento de precios relativos de los próximos meses (las subas de tarifas de servicios públicos) puede ponerle un piso a la inflación”. Si los precios no bajan rápido, la mejora del salario será más difícil.

El cepo

La actividad y el salario buscan pisos en momentos en que los cimientos del programa económico están en discusión. El Gobierno necesita acelerar el desarme ¿gradual? del cepo cambiario. El discurso oficial pone esa meta como cada vez más cercana, pero faltan dólares. La liquidación de la cosecha es inferior a la esperada, como contó Cenital, y la renegociación de los vencimientos del swap de libre disponibilidad con China por USD 4900 millones está en un limbo. Caputo dejó trascender a empresarios que las charlas están encaminadas para refinanciar esos vencimientos, pero no hubo confirmación oficial.

“Los vencimientos de deuda externa, de aquí a fin de 2025, ocurrirán a un ritmo de USD 1000 millones por mes, considerando títulos públicos de Nación y provincias, junto con el Bopreal y sin contar los USD 5000 millones pendientes de definición del swap con China”, advirtió el Ieral de la Fundación Mediterránea, ahora al mando del exAnses Osvaldo Giordano.

El directorio del Fondo Monetario Internacional (FMI) demora la aprobación del desembolso por unos USD 800 millones, que ya tiene el aval del staff técnico por el cumplimento de metas. El Fondo no quiere saber nada con la dolarización y desea una rápida unificación cambiaria. Serán los pilares sobre los que discuta el nuevo acuerdo que buscan Milei y Caputo para que sirva de palanca hacia la recuperación, junto con la Ley de Bases y el paquete fiscal.

“En el segundo semestre, debe ocurrir una apertura interesante del cepo”, dijo Surt. “Probablemente se haga con una corrección cambiaria, y esa suba del tipo de cambio oficial debe tener el menor pass through (traslado a precios) posible para que no acelere la inflación”, completó. Caputo anunció que el Gobierno bajará 10 puntos el impuesto PAIS a las importaciones, para devolverlo al 7,5% que tenía al cierre de la gestión Alberto Fernández-Sergio Massa. Podría ser un colchón para que las importaciones no se encarezcan tanto en caso de que el Gobierno suelte el dólar más allá del 2% mensual.

El discurso oficial resiste la devaluación. Los contratos de dólar futuro empezaron a poner en duda la política cambiaria. Con la brecha más cerca del 50% y la presión del FMI para subir el tipo de cambio (Egipto renegoció un Acuerdo de Facilidades Extendidas a 10 años a cambio de unificar el tipo de cambio con una fuerte suba del dólar oficial), el programa fiscal con apreciación cambiaria que le da espacio a la desinflación necesaria para que el Gobierno mantenga expectativa sobre la recuperación de los salarios entra en boxes.