Rechazado por su propia Matrix


Según una consultora, la temática relacionada con la no entrega de alimentos a comedores sociales golpeó a Milei en las redes. Por primera vez -y a pesar de los millones que invierte el gobierno en trollaje- su imagen recibió un 55% de reacciones negativas: críticas o directamente rechazos.


Sin llegar al enfermizo punto de creer que la realidad es la virtualidad, conviene prestarle mucha atención a lo que las personas dicen, repiten y viralizan masivamente a través de sus redes sociales particulares porque a través de esa mecánica es como se están construyendo las realidades políticas y sociales en cada país del planeta. De quince años a esta parte, ninguna república escapa a esta dinámica.

Ahora: ¿nos gusta que así de taxativas sean las cosas y la virtualidad nos construya socialmente en la vida real? Tal vez no, pero ese disgusto no invalida algo que está ocurriendo: la realidad socio-política cada vez se abre más paso desde la virtualidad hacia el plano de “lo real”. Si alguna vez fue al revés, ya no. A toda la humanidad nos han puesto un dispositivo de conexión 24/7 en las manos y desde que eso ocurrió el resultado ya es incuestionable: el huevo ha puesto a la gallina.

Por ejemplo: no hay nadie que pueda discutir que el presidente de la nación ha llegado al sillón de Rivadavia gracias a la imagen que consiguieron armarle y validarle mediante la viralización digital. En un combo reaccionario y perfecto en su dinámica invasiva, se construyó un candidato de capacidades “virginales” en el mundo de la política, con supuestas condiciones morales férreas y vindicadoras de lo justo, con un explosivo pero “carismático y enérgico” carácter. Todo esto sin contar con la más mínima experiencia política, ni poseer territorialidad alguna. Y no solo eso: un semestre después de asumir lleva a cabo el más feroz plan político/económico de ajuste sobre el grueso de la sociedad y aplica la desregulación y exención impositiva más importante del siglo, concentrando el poder empresario y pegándole una patada de expulsión en las canillas a la clase media trabajadora. Un sector importantísimo de la sociedad lo valida en este camino.

El tipo ha conseguido que lo apoyen en esta locura exacerbada más del 50% de las personas que participan formando opinión y viralizando contenidos en las redes. Y cuando hablamos de ese porcentaje, no estamos estamos hablando de las empresas de comunicación o los departamentos de trollaje paragubernamentales que construyen noticias falsas a partir de hechos tergirversados: estamos hablando del pueblo de a pie, ese que mira el celu en el bondi, en su casa tomando mates o mientras espera que los pibes salgan del cole.

Más de la mitad de ese pueblo le dice que sí a Milei, aunque el gobierno los esté empanando prolijamente y mandándolos a la freidora sin ningún tipo de miramiento. Nuevamente: es el huevo el que está poniendo a la gallina.

Todo esto que nos pasa cotidianamente (aquí con Milei, pero también en todo el planeta) viaja a la conciencia de cada ser humano a través de sus smartphones y en siete poderosos pegasos: Tik Tok, YouTube, Instagram, WhatsApp, Facebook, X y Twich. Cuatro empresas estadounidenses y una china son el canal que hace que la “realidad virtual” (llamémosle así, apelando a ese viejo término cyberpunk) parezca algo implacable, casi imposible de sortear o contrarrestar. Algo apocalíptico y philipdickeano a lo que tenemos que resignarnos.

Pero tal vez las cosas no sean tan así, por más que los artífices del poder fanfarroneen triunfos en cada entrevista complaciente en las que participan. En definitiva, hay anticuerpos para estas construcciones virtuales. Hay algo que no se nos puede escapar a la hora de entender en su gran contexto que la realidad socio-política -la “real”- no está tan subyugada y maniatada por la realidad virtual que se construye desde los think tank del poder, y la acción social real y latente posee sus propios métodos de reacción frente a la construcción de discursos, por más seductores que estos sean.

Ojo, porque la “realidad virtual” puede ser un boomerang que, al volver con la misma fuerza virulenta con la que fue lanzado, te la puede dar de lleno en los dientes, derribándote y dejándote fuera de combate.

Quizás la prueba más reciente de esto es que en medio del virtual auto-festejo mileista por coqueteo con “las personalidades más importantes del mundo” en “las grandes ligas”, la realidad se ha empezado a colar en el mundo feliz de la virtualidad en el que habita el presiduende. La gallina está poniendo los primeros huevos.

Según datos revelados por la consultora “Ad hoc”, gestora de comunicación integral política, corporativa y digital, en diez días transcurridos a partir del 23 de mayo han sucedido los siguientes acontecimientos virtuales en el mundo de las redes digitales:

  • Por primera vez en las redes -y a pesar de los millones que invierte el gobierno en trollaje- la imagen de Milei tiene un 55% de negatividad. Torciendo la paridad o ventaja positiva que había tenido hasta aquí a pesar de su permanente actitud controversial y autoritaria.
  • La temática relacionada con la desaprobación y denuncias contra la no entrega de alimentos por parte del gobierno a los comedores sociales ha tenido un 17% más de interacciones en redes que los dos acontecimientos más salientes de “la era Milei”: el primer encuentro con Elon Musk y su excéntrica actuación en el Luna Park.

  • La imagen digital de Milei ha sido duramente golpeada y las menciones “Milei + comedores” llegan al 75% de negatividad, mientras que “Milei + Petovello” alcanza el 88% de consideración negativa.

  • El 90% de los conceptos asociados a “Milei + Alimentos” van desde el sentido crítico constructivo hasta la negatividad más rotunda.

Con estos números, que anuncian expresiones colectivas masivas desde la Matrix misma de la virtualidad, quedan demostradas dos cosas puntuales que la consultora “Ad hoc” destaca como conclusiones:

 

1. Que los conceptos más utilizados para hablar sobre la entrega de alimentos en relación con Milei muestran que, a pesar de los posteos defensivos del presidente, tuvieron mucho más impacto los términos críticos.

 

 

 

2. El encuadre negativo de la audiencia primó sobre la comunicación oficial.

 

Analizar estos números no está para nada mal. Sobre todos porque son los primeros que vienen a mostrar con total claridad que el mundo de la virtualidad -ese que Milei pondera como el único válido y cita a su favor a quien quiera escucharlo- le acaba de decir que No por primera de una manera rotunda. Si bien asuntos anteriores, como el auto-aumento de sueldos del Ejecutivo y la estúpida batalla que quiso librar contra las universidades nacionales le representaron un costo desfavorable, esta es la primera vez que se puede cuantificar con muchísima nitidez lo más evidente: que le han dicho que no.

Encima la “cortada de rostro social” le llega a causa de este comportamiento político-social puntual (no repartir alimentos a la gente con hambre) por el que Milei y todo su gabinete no sienten ningún tipo de arrepentimiento; más bien todo lo contrario: es un tema por el cual él y su gobierno están decididos y dispuestos a librar una batalla cruzada en la que la planilla del Excell vuelve a ser la protagonista sin empatía frente a un padecimiento real de la sociedad. Como quien diría: la gallina ha puesto el huevo y el boomerang ya viene de regreso. Guarda con esos dientes, señor presidente…

Fernando Barraza

efectotabano@hotmail.com