Sin luz ni agua y con los hospitales abarrotados: la situación humanitaria se agrava en Gaza bajo los ataques israelíes


Israel asegura que no levantará el bloqueo total impuesto sobre el enclave hasta la liberación de todos los rehenes que fueron secuestrados por las milicias palestinas

 

El balance de víctimas sigue subiendo en Gaza: al menos 1.500 personas han muerto, entre ellas 500 niños, y 6.600 han resultado heridas, según las autoridades palestinas.

Israel ha asegurado este jueves que no levantará el rígido bloqueo impuesto sobre el enclave hasta la liberación de todos los rehenes que fueron secuestrados por las milicias palestinas, que se estiman en más de centenar –civiles y militares–. El ministro de Energía israelí, Israel Katz, ha escrito en X (antes Twitter) que no “se encenderá ningún interruptor eléctrico, no se abrirá ninguna tubería de agua y no entrará ningún camión de combustible” hasta que no haya la liberación de al menos más de cien cautivos que Hamas y Yihad Islámica mantienen bajo su control dentro del enclave palestino, donde viven alrededor de 2,3 millones de personas –de las cuales la mitad son niños–.

Israel ha aplicado desde el lunes una estrategia de cerco total a la Franja para impedir la entrada de alimentos, combustible o electricidad en lo que distintas voces han calificado como un “castigo colectivo”, que a su vez constituye un crimen de guerra, según el derecho internacional. “Estamos luchando contra animales humanos y actuamos en consecuencia”, dijo el ministro de Defensa israelí, Yoav Gallant, para justificar la medida.

El portavoz de la ONU Stephane Dujarric ha afirmado que la situación humanitaria, con el corte de combustible, alimentos y electricidad, se hace más grave “por día, por no decir hora” y ha explicado que hay conversaciones en curso sobre la apertura de un corredor humanitario desde la franja. Este miércoles, la única central eléctrica de Gaza se apagó tras quedarse sin combustible, por lo que el territorio palestino pasó a depender de generadores. Por la noche hay una oscuridad casi total salpicada por llamaradas y los destellos de luz de los teléfonos utilizados como linternas.

Hospitales bajo presión

En Gaza, los hospitales funcionan con generadores de reserva y es probable que el combustible se agote en los próximos días. Dejar a las instalaciones sanitarias sin electricidad significa poner en riesgo, por ejemplo, a los recién nacidos que están en incubadoras y a los pacientes mayores que necesitan oxígeno, interrumpir las diálisis renales y no poder hacer radiografías, ha alertado Fabrizio Carboni, director regional del Comité Internacional de la Cruz Roja para Oriente Próximo y Oriente Medio, en un comunicado.

“Sin electricidad, los hospitales podrían convertirse en morgues”, ha advertido Carboni.

El Ministerio de Sanidad palestino ha señalado este jueves que el personal en los quirófanos está bajo “una fuerte presión” como consecuencia del gran número de víctimas que están llegando a los centros sanitarios. Según ha indicado, cientos de heridos en estado crítico esperan largas colas para las operaciones que les han sido asignadas.

En el hospital Al Shifa, periodistas de la agencia Associated Press han descrito el caos que lo rodea: personas gritando, heridos entrando por las puertas, cuerpos sin vida que llegan envueltos en sábanas, familiares que llevan a los niños con heridas de metralla al quirófano. De fondo, las explosiones tronaban en el centro de la ciudad de Gaza.

Preocupa también la grave escasez de recursos médicos –ya antes de la escalada, los hospitales estaban mal abastecidos tras 16 años de bloqueo–: faltan vendas, líquidos intravenosos, camas y medicamentos esenciales. La Organización Mundial de la Salud ha explicado que han agotado los suministros que había almacenado antes de la escalada. La agencia de Naciones Unidas ha dicho que está intentando adquirir recursos médicos a nivel local a fin de satisfacer la demanda, y preparando suministros desde su Centro Mundial de Logística Médica de Dubái.

“En los hospitales del Ministerio de Salud el personal médico informa de que se están quedando sin anestésicos y analgésicos”, dice en un comunicado Darwin Díaz, coordinador médico de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Gaza. La ONG explica que ha facilitado suministros médicos de sus reservas de emergencia para dos meses al hospital de Al Awda y ahora ha utilizado las existencias que normalmente deberían durar tres semanas en solo tres días.

Las instalaciones médicas no se han salvado de los bombardeos. Desde el sábado, la OMS ha documentado al menos medio centenar de ataques contra la asistencia sanitaria en los territorios palestinos ocupados que han matado y herido a trabajadores sanitarios y han afectado a instalaciones y ambulancias. Según sus últimos datos, 11 trabajadores sanitarios han muerto en el ejercicio de sus funciones en la Franja de Gaza: nueve paramédicos, un médico y un miembro del personal auxiliar.

Hace unos días, los bombardeos israelíes dejaron inaccesible el hospital de Beit Hanoun, al noreste de la Franja. MSF denuncia que dos de los hospitales que apoya, Al Awda y el Hospital Indonesio, han sufrido daños en los ataques aéreos, mientras que la propia clínica de la organización sufrió algunos destrozos en una explosión el lunes. En otro comunicado, MSF informó de que su equipo, que estaba operando a un paciente, tuvo que abandonar una de las instalaciones a toda prisa.

Más de 300 trabajadores de la ONG se encuentran en Gaza, algunos de los cuales han perdido familiares y hogares, y les resulta prácticamente imposible desplazarse, enfatiza la entidad. Sus equipos, dice la ONG, están siendo testigos de un nivel de destrucción que puede haber superado en menos de una semana el de escaladas anteriores. “Los aviones de combate están demoliendo calles enteras, manzana por manzana. No hay lugar donde esconderse ni tiempo para descansar. Algunos lugares están siendo bombardeados noche tras noche. Sabemos lo que sucedió en 2014 y en 2021, miles de personas murieron. Cada vez que nuestros colegas médicos se van a trabajar, no saben si volverán a ver a sus familias. Pero ellos dicen que esta vez es diferente. Esta vez, después de cinco días, ya se han producido 1.200 muertes. ¿Qué puede hacer la gente? ¿Adónde se supone que deben ir?”, dice Matthias Kennes, coordinador general de MSF en Gaza.

Las ONG piden facilitar la entrada de ayuda

MSF recuerda que las instalaciones sanitarias deben estar protegidas en todo momento y ha pedido al Gobierno de Israel “que cese su campaña de castigo colectivo contra toda Gaza”. “Las autoridades y facciones israelíes y palestinas deben establecer espacios seguros. Es necesario facilitar urgentemente la entrada de asistencia humanitaria, alimentos, agua, combustible, medicinas y equipos médicos a la Franja de Gaza. No hacerlo costará más vidas”.

El enclave palestino está a punto de quedarse sin comida, combustible, agua, electricidad y otros suministros críticos, según ha advertido el Programa Mundial de Alimentos (PMA). El suministro de agua desde Israel se cortó desde la noche del 8 de octubre, provocando una grave escasez de agua potable para más de 650.000 personas.

La ONU ha expresado su “consternación” por el “bloqueo total” de Gaza y ha urgido a la comunidad internacional a “movilizar apoyo humanitario inmediato” para los civiles palestinos “atrapados” allí. El Consejo Noruego para los Refugiados ha pedido este jueves que se instauren inmediatamente corredores humanitarios y pausas que permitan el paso seguro de los trabajadores humanitarios y de los suministros de ayuda a Gaza. “Los trabajadores humanitarios no pueden hacer su trabajo mientras caen bombas por todas partes”, ha dicho Jan Egeland, el secretario general de la organización.

La situación humanitaria en Gaza, sometida a 16 años de bloqueo, ya era muy difícil antes de esta escalada, con más de la mitad de la población con dificultades para alimentar a sus familias.

El paso fronterizo de Ráfah –al sur– con Egipto ha permanecido cerrado a la circulación de personas y mercancías. La ONU dijo a última hora del miércoles que el número de personas desplazadas por los bombardeos se había disparado un 30% en 24 horas, hasta 338.934 personas, de las cuales más de dos tercios se refugian en escuelas de la UNRWA, la agencia de Naciones Unida que trabaja con los refugiados de Palestina, que ha perdido ya a 12 trabajadores en Gaza desde el sábado.

1.300 muertos en el lado israelí

En el lado israelí, el recuento después del ataque de Hamas es de 1.300 muertos, según los medios locales, y más de 3.200 heridos. Mientras se suceden los funerales de las víctimas, muchas familias continúan preocupadas por el paradero de sus seres queridos y exigen información. El Comité Internacional de la Cruz Roja ha informado de que está en contacto con Hamas y autoridades israelíes en lo relativo a la toma de rehenes –entre los que hay algunos extranjeros– y ha pedido la liberación inmediata de todas las personas retenidas.

Las autoridades israelíes han logrado de momento identificar a 97 rehenes, mientras siguen buscando muertos y desaparecidos y recogen aún cadáveres entre escombros de las comunidades cercanas Gaza que fueron asaltadas por las milicias palestinas el pasado sábado, en un ataque que cogió por sorpresa a Israel, que declaró la guerra a continuación.

Desde entonces se suceden enfrentamientos armados en una veintena de puntos en territorio israelí, y sigue el intercambio de fuego por aire, con cohetes desde la Franja e intensos bombardeos israelíes en todo el enclave, mientras sigue flotando en el aire la posibilidad de una gran ofensiva terrestre. Los ataques incesantes de los últimos días han causado una enorme destrucción. Más de 2.500 viviendas han sido destruidas o gravemente dañadas y quedaron inhabitables, mientras que otras casi 23.000 han sufrido daños de moderados a menores, según la oficina humanitaria de la ONU.

Expertos independientes de la ONU han condenado este jueves en un comunicado los ataques contra civiles, han pedido una tregua y han reclamado a la comunidad internacional que se “aborden las causas profundas de la violencia”, entre ellas la ocupación de 56 años y “la anexión que persigue Israel”.

“Condenamos enérgicamente los horribles crímenes cometidos por Hamas, el asesinato deliberado y generalizado y la toma de rehenes de civiles inocentes, incluidos ancianos y niños. Estas acciones constituyen violaciones atroces del derecho internacional y crímenes internacionales, por los que deben rendirse cuentas urgentemente”, afirman en la nota. “También condenamos enérgicamente los ataques militares indiscriminados de Israel contra el ya exhausto pueblo palestino de Gaza”, que lleva 16 años viviendo bajo un bloqueo “ilegal y ya han pasado por cinco guerras brutales de gran envergadura”.

“Esto equivale a un castigo colectivo”, dicen “No hay justificación para la violencia que ataca indiscriminadamente a civiles inocentes, ya sea por parte de Hamas o de las fuerzas israelíes. Esto está absolutamente prohibido por el derecho internacional y equivale a un crimen de guerra”.

Los expertos de la ONU se hacen eco de las palabras del ministro de Defensa israelí y sostienen que “este lenguaje espantoso deshumaniza al pueblo palestino” y condenan la retención de suministros esenciales como alimentos, agua, electricidad y medicinas. “Tales acciones precipitarán una grave crisis humanitaria en Gaza, donde su población corre ahora un riesgo ineludible de inanición. La inanición intencionada es un crimen contra la humanidad”.