Triunfo de Cornejo, que vuelve a ocupar el Sillón de San Martín


 

Alfredo Cornejo llega a la Gobernación de Mendoza en un hecho inédito desde la recuperación de la democracia. Asegura que será con una fuerza y propuestas renovadas, sin repetir equipos.


Alfredo Cornejo se impuso finalmente y es nuevamente gobernador de Mendoza. Lo acompañará una médica sanrafaelina fanática del PRO, Hebe Casado, como vicegobernadora, en una segunda oportunidad que le ofrece el sector a mujeres. En el anterior mandato lo acompañó Laura Montero.

Ejercerá su mandato entre el próximo 10 de diciembre y 2027. El resultado es histórico en 40 años de democracia: es el primer exgobernador que consigue volver a la Casa de Gobierno. La anterior situación comparable () la protagonizó Francisco Gabrielli, aunque en ambas ocasiones fue destituido. 

Cornejo llegó al poder soltando el lastre de Omar De Marchi, que se fue del frente Cambia Mendoza, a pesar de haber conseguido ser él mismo diputado nacional en 2019 (tras perder las PASO con Rodolfo Suarez) en virtud de su pertenencia al mismo espacio político, constituido con múltiples fuerzas políticas.

De Marchi había conseguido colocar en bancas nacionales y provinciales a sus principales colaboradores, aun en medio de un fuerte conflicto interno en el PRO, que terminó partiéndose primero, y del que luego él mismo se separara para embarcarse en La Unión Mendocina junto al radical lasherino Daniel Orozco, peronistas como Jorge Omar Gimenez y Roberto Righi –aunque muchos sospechan del apoyo encubierto de Matías Stevanato- demócratas, kirchneristas, y muchos «partidos de alquiler» disponibles en municipios y distritos de Mendoza.

Lo hace con el apoyo de quien le compitió por dentro en Cambia Mendoza, Luis Petri, a quien ayudó a llegar a ser compañero de fórmula presidencial de Patricia Bullrich.

En su nuevo mandato ya advirtió que llegará con equipo nuevo: «Muy probablemente no» va a repetir ningún ministro de su gestión iniciada en 2015 y modificará la estructura de los ministerios para achicar el tamaño del Estado.