Pablo Chena: «Es necesario fortalecer y ampliar las instituciones del cooperativismo»

(Por Estefanía Cendón) Motor Económico visitó las instalaciones de la histórica Cooperativa del Vidrio “El Progreso” de Ezpeleta junto al director nacional de Economía Social y Desarrollo Local del Ministerio de Desarrollo Social, Pablo Chena. Un recorrido que pone en valor la conservación de un oficio artesanal, al mismo tiempo que confirma el potencial del sector cooperativo, sus implicancias a nivel productivo y social.


La Primera Cooperativa del Vidrio «El Progreso» se dedica desde 1947a la elaboración artesanal de productos de vidrio, especializada en cristalería fina y artículos para gastronomía. Actualmente cuenta con un catálogo que reúne un total de 22.000 piezas, alcanzando un ritmo de producción de hasta 10.000 unidades a diario. Junto al economista Pablo Chena, Motor Económico recorrió las instalaciones de esta experiencia productiva con 75 años de trayectoria.

“El Progreso surge a partir de la iniciativa de 19 personas que forjaron su experiencia en el rubro como trabajadores de la empresa Rigolleau. Desde entonces conservamos las técnicas milenarias del modelado a mano del vidrio, abrazando al cooperativismo como sistema porque sabemos que funciona”, expresó Walter Cortez, presidente de la cooperativa vidriera, desde la oficina principal de la fábrica, la que aún conserva gran parte de su mobiliario y estética original.

La cooperativa está conformada por 180 asociados en total, entre los cuales 90 trabajadores se desempeñan en el área de fabricación, mientras la sección de corte y control de calidad reúne a 30 operarios. «Este es un trabajo artesanal inigualable, cuyo espíritu logramos transmitir a través del tiempo y las distintas generaciones. A los 20 años ingresé a El Progreso en una de las vacaciones de facultad, hace 32 años que soy parte de la cooperativa», definió Juan Valdez, administrativo.

Visitar cada una de las instancias que permiten desarrollar un producto de elaboración manual nos permitió adentrarnos “en el corazón del vidrio”, como supo describir uno de los trabajadores de la cooperativa: “La producción se inicia con quienes hacen composición, la que luego se coloca en los hornos para ser trabajada, posteriormente, por los artesanos sopladores. Una vez confeccionada la pieza la misma pasa a control de calidad y, desde allí, avanza al área de corte o afiladura. Cuando el producto está terminado se almacena en un depósito o se distribuye para venta al público o a algún cliente”.

“Esta fábrica elabora productos de cristalería fina y gastronomía, entre los que se destacan la producción de copas y vasos, productos de iluminación, regalería y perfumería. Nuestros principales compradores son del sector hotelero, restaurantes, empresas de gastronomía, marcas de renombre para la que hemos realizado pedidos especiales y, también, contamos con venta a particulares”, puntualizó el contador Agustín Suárez Sandoval.

Un sistema que funciona

En el transcurso de la jornada, Chena pudo intercambiar conocimientos, perspectivas y apreciaciones con los integrantes de El Progreso acerca del mundo del trabajo, la realidad Argentina y el contexto global. «Acá Macri es una mala palabra, nosotros defendemos la producción nacional priorizando el factor humano y la formación de los jóvenes en un oficio artesanal. Hay un sentido de pertenencia entre los asociados porque la cooperativa es su vida», aseguró Cortez.

«El sistema capitalista no sólo está acabado en Argentina, sino a nivel mundial. Cerca de 21 millones de personas hoy forman parte de la Población Económicamente Activa (PEA) en la Argentina y sólo están registrados con derechos, en el sector privado, 6 millones de trabajadores», confirmó Pablo Chena. «Es necesario fortalecer y ampliar las instituciones del cooperativismo, mostrar que es una alternativa productiva viable para los trabajadores y trabajadoras de la economía popular», reflexionó el funcionario.

“Los trabajadores de la economía popular hoy se aglutinan en cooperativas a través de diversas ramas de actividades, como son la agricultura familiar y la recolección de basura. Desde la Secretaría de Economía Social avanzamos en este sentido, asistiendo y acompañando, por ejemplo, a las trabajadoras del rubro textil que tras años de explotación laboral en talleres clandestinos hoy son impulsadas a conformar cooperativas de trabajo”, describió el economista.

Espíritu cooperativo

«El Progreso hoy está regulada por el INAES, pero en sus inicios arrancó con una matrícula del Registro de Personas Jurídicas de la Provincia. Hace 75 años se caracteriza por desarrollar un trabajo artesanal, que los asociados sostienen y conservan con orgullo hasta la actualidad. Ese es nuestro emblema», aseguró Suárez Sandoval.

Cada uno de los testimonios, anécdotas y vivencias expresadas por los trabajadores a lo largo del recorrido permiten trazar una hoja de ruta en común, un esquema de vida que supera la mera adopción de un sistema de trabajo que permita garantizar la subsistencia. La cooperativa, como afirmaron en más de una ocasión, es “su vida”.

«La diferencia entre una empresa y una cooperativa es que en la cooperativa se siente el corazón de la familia: nos ayudamos mutuamente, compartimos conocimientos, nos formamos. Vengo de una familia de vidrieros, este oficio es un legado», sintetizó Dante Ponce, oficial soplador.

«Apoyamos fuertemente al INAES y el rol que desempeña Alex Roig, presidente del instituto. Desde la Secretaría de Economía Social estamos avanzando en cooperativizar y ordenar lo que llamamos economía popular», aseguró Chena al finalizar el recorrido.