Juana Sosa y Juana Ibarguren: Madres del Peronismo

Por Luis José La Forgia

La presencia de la mujer en la vida social y política argentina, fue desde los inicios de la revolución de mayo una participe activa, aunque no siempre reconocida y valorada. Lo fue en las invasiones inglesas, el 25 de mayo, el 9 de julio y lo siguió haciendo aun desde el anonimato. Exigido  por las estrictas normas patriarcales y sociales de cada época. A partir de la constitución del país como estado libre y soberano, se transita un período organizativo solo alterado por la guerra con el Paraguay, en lo político y la fiebre amarilla en lo socio sanitario. Los gobiernos  constitucionales se suceden con cierta normalidad, no obstante con el liderazgo de una elite socio económica, distante de las bases sociales empobrecida. En la cual la  mujer, continuaba relegada en cuanto a su participación y derechos  en la vida económica, social y política de la nación.

Archivo:Perón hermano y madre-1899.jpg - Wikipedia, la enciclopedia libre

 

A fines del 1800 se produce la ruptura, del estasis político social con la Revolución del Parque. Protagonizada por una nueva fuerza política la Unión Cívica, de Base popular y origen federal,  opuesta a la Oligarquía ganadera. Por entonces dominante en la vida social, política y económica del país. Estos cambios a nivel socio económico, son los que dan inicio y les permiten intervenir en la vida social y política a las clases de menores recursos. Como también, constituirse en el primer intento concreto y sostenido de la participación de la mujer, en la vida social y pública de la Argentina. No obstante lo cual demando todo el siguiente siglo para ser consolidado. Son justamente dos mujeres del pueblo, marginadas económica y socialmente, los úteros gestantes que a futuro producirán el mayor cambio social, cultural y económico del país. El cual aún está vigente, incluso y a pesar de los diversos intentos para impedirlo. En numerosos casos, mediante la sangrienta violencia de los golpes de estado, a los efectos de retrotraer la evolución socio económico, política  y cultural de la Nación.

Estos dos úteros tenían nombre: Juana Sosa Toledo, nacida en Lobos y Juana Ibarguren, nacida en Los Toldos. Juana Sosa criolla, hija  de madre mapuche y padre Vasco. Juana Ibarguren de familia europea pobre, tomada como segunda mujer por Duarte un estanciero de la zona, quien a su vez tenía un matrimonio constituido oficialmente y por lo tanto solo estos hijos fueron reconocidos legalmente.  Mientras los otros solo por su madre y sin ningún derecho. Dos mujeres que debieron ser seguramente muy fuertes, como para sobrevivir  a dichas circunstancias y criar hijos con suficiente auto valorización, para abrirse camino en la vida.

De Juana Sosa nació Juan Domingo Sosa

Juana Salvadora Sosa Toledo : Family tree by Guillermo Carlos DELGADO JORDAN (asguille) - Geneanet

Su abuelo paterno fue una figura importante en su vida, no por su cercanía la cual fue limitada, sino por su legado parental positivo. La niñez de Juan Domingo fue muy precaria en casi todos los aspectos, sociales, familiares y económicos. Con además un padre como más adelante lo veremos, por distintas causas estuvo ausente en su niñez.

 

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A punto tal que Juan Domingo Sosa recién fue Juan domingo Perón tres años después  cundo fue reconocido  por su padre Mario Tomas Perón. Es indudable que el legado intelectual, político y social lo recibió de su abuelo el Dr. en medicina  Tomas Liberto Perón. Paradójicamente diferente a su padre que, en función de desarrollar su propia vida, no aprovecho la base profesional y social legada por su padre. El  doctor Tomás Liberato Perón. Nacido  en la Ciudad de Buenos Aires un 17 de agosto del año 1839. Ingresó a la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires en el año 1860 y donde el Presidente de la Facultad de Medicina era el doctor Francisco Javier Muñiz. El edificio de la Facultad se encontraba ubicado en la calle Comercio Nº 61, frente al Hospital General de Hombres. Se lo considero uno de los médicos y científicos más celebres de su tiempo. El único estudiante de su curso y de toda la Facultad que se graduó de Doctor en Medicina en el año 1867. Ese mismo año, el Ministro de Gobierno  Nicolás Avellaneda, lo designo medico parroquial de San Miguel Arcángel en la ciudad de Buenos Aires. En las elecciones del 29 de marzo de 1868, fue elegido Diputado representante  Parroquial (equivalente hoy a concejal)  de la Legislatura de Buenos Aires, por el partido de su amigo, el doctor Don Bartolomé Mitre. Junto con él, fueron también elegidos Carlos Casares, Santiago Larrosa, José María Moreno, José Evaristo Uriburu, y otros destacados hombres de la sociedad política y cultural de entonces. Finalizado su mandato el 25 de octubre de 1869. El Poder Ejecutivo Nacional, con la firma del presidente Domingo F. Sarmiento y del ministro Amancio Alcorta, se le concedió el 13 de agosto de 1874 una beca de perfeccionamiento en París, como premio por su actuación durante la epidemia de fiebre amarilla de 1871.Se destacó como médico, alcanzando importantes  méritos y  como médico durante la Guerra del Paraguay y además por ser quien habría sido el primero en aplicar la vacuna antirrábica en el país. Luego llegó a presidir el Consejo Nacional de Higiene. Fue reconocido por la naciente oligarquía, como liberal, laico y progresista. A principios del 1867, había comenzado una amistad con Dominga Dutey. Tomás la habría conocido en el ejercicio de su profesión. Con quien luego se casó en 1881 después de una extensa convivencia y ya habiendo nacido todos sus hijos. Estos fueron: Mario Tomás, Tomás Hilario y Alberto. El doctor Perón pasó los últimos años de su vida,  instalado con su compañera y esposa de tantos años en su casa-quinta de Ramos Mejía. Donde pasaba el tiempo cultivando rosas. Falleció de pulmonía,  en su casa de Ramos Mejía, Provincia de Buenos Aires, el día 1 de febrero de 1889.

Su primogénito Mario Tomás Perón, había decidido seguir los pasos de su padre Tomas Liberto; pero abandonó los estudios de medicina, aparentemente  por razones de salud, para luego radicarse en Lobos, provincia de Buenos Aires, para dedicarse a una pequeña producción agrícola-ganadera. Tenía por entonces tan solo 23 años cuando conoció a Juana Sosa Toledo, una muchacha de 17 años, “criolla con todas las de la ley”, al decir de mismo Perón. Quien como muchos paisanos aunaba sangre indígena y española.  En 1891 nació Mario Avelino, el primer hijo de la pareja, que por entonces aún no estaba “legalmente constituida”. Luego nació  el 7 de octubre de 1893 el segundo hijo de Juana (1875-1953)  al que llamó Juan Domingo.

 

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En homenaje a sus dos abuelos: Juan Irineo Sosa, por su padre y Domingo en honor a su abuela paterna Dominga  Dutey. Hace algunos años creció la polémica sobre su lugar de nacimiento, que la versión tradicional, lo ubica en su casa natal en la calle Buenos Aires 1380 de Lobos. Se le opuso a ello otra afirmación, impulsada por el doctor Hipólito Barreiro -uno de los médicos del general en el exilio-, quien en su libro Juancito Sosa, “El indio que cambió la Historia”, sostiene que Juan Domingo nació en Roque Pérez. Se sumó en los últimos tiempos el libro “Perón ¿Cuándo y dónde nació?” De Oscar Domínguez Soler y Alberto Gómez Farías, publicado por la Universidad de La Matanza, que aporta un valioso material documental en apoyo de esta hipótesis. El acta de bautismo de Perón data del 14 de enero de 1898. En la ceremonia celebrada en la parroquia de Lobos, en la que no estuvo presente su padre y fue no obstante bautizado como Juan Domingo Sosa, hijo natural de Juana Sosa Toledo. Su padre, Mario Tomás Perón, recién lo anotó como “hijo natural” dos años después. Lo de “hijo natural” no pasaba desapercibido por entonces  La ley argentina prohibía indicar la paternidad del recién nacido hasta no estar confirmada por el mismo padre. La mujer pasaba a ser así, una adultera y el hijo un bastardo. Con ello al padre se lo eximía de toda responsabilidad y al hijo se le cerraban las puertas del futuro. Perón así se lo preguntaba muchos años después  y entre amigos ¿Eso era justo? Por eso nosotros hicimos una ley que daba al hijo natural los mismos derechos que al hijo legítimo. Las leyes estarán siempre hechas por adúlteros que ignoran que no hay hijos ilegítimos sino padres ilegítimos”. Fue así que, pasó su infancia como todos los chicos del campo, montando a caballo y compartiendo  con los paisanos  las anécdotas e historias camperas, lo que hace habitualmente la gente de provincia.

Su primer amigo fue el domador Sixto Magallanes “el Chino”, quien lo inició en el arte de montar, la pasión por los caballos y los perros, lo acompañarían siempre. Para fines de siglo, la situación económica de los Perón se volvió difícil y don Mario decidió probar suerte en la Patagonia. Firmó un contrato con la empresa Maupas Hnos, administradora de estancias ovejeras en la Patagonia. Así llegó a una estancia al noroeste de Río Gallegos en Santa Cruz. No obstante Doña Juana y los chicos se quedaron en Lobos a la espera de su llamado, que llegaría recién un año después. La estancia  implicó un mundo nuevo para un chiquilín y lleno de aventuras para él y su  hermano Juancito. Cuando tenía ocho años, recibió el primer regalo de su padre: una carabina 22 con la que el pequeño aprendió a cazar. Aquellas expediciones en compañía de su padre y hermano, y el primer contacto con un paisaje que años después describiría minuciosamente en su libro Toponimia patagónica de etimología araucana. Muchos años más tarde, ya exiliado rememorará su vida en la Patagonia y las enseñanzas de su padre:

               “Siempre recuerdo un caso que quedó grabado en mi pobre imaginación infantil: se trataba de un indio, de los que aún quedaban dispersos y abandonados en la inmensa Patagonia. (…)  No tenía el indio más que unas pocas pilchas y su caballito tordillo. Mi padre le dijo que podía instalarse en el campo, y le asignó un potrero donde le construyó una pequeña vivienda.

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Como las que usaban entonces los indios, media casa y medio toldo y le regaló también una puntita de chivas. Cuando le pregunté a qué venía tanta consideración con un indio, él me respondió: “¿No has visto la dignidad de este hombre? Es la única herencia que ha recibido de sus mayores. Nosotros los llamamos ahora indios ladrones y nos olvidamos que somos nosotros quienes les hemos robado todo a ellos. ¿Saben por qué en el campo, la soledad es más grande que el horizonte? Porque el general Roca asesinó a los únicos seres humanos de esta llanura. Tanto es así que, entregaron la vida luchando por su tierra. Los indios pampas, los tehuelches, los pehuenches, fueron masacrados en nombre de la civilización. Ahora sus hijos son parias del destino, Roca les robó la tierra y la repartió entre sus lugartenientes. Algunos se quedaron con ella, pero la mayoría la vendió a acaudalados porteños. Así nació la oligarquía terrateniente, que sumergió al descendiente del aborigen aún más, con el transcurso del tiempo y que limitó posteriormente, el acceso político de la inmigración europea a la propiedad de la tierra. Este es el origen de la pobreza de la gente. (…) Los pobres de hoy son tratados como extraños, en la tierra que fue de sus antepasados” 

 

Si en Lobos la economía familiar era mala, en el sur no mejoro mucho más, con el agravante de  un clima hostil y fríos extremos, malos para la salud de los chicos. Todo esto llevó al matrimonio Perón a tomar la decisión de mudarse a un clima más benévolo en Chubut. La imagen y el espacio que ocupaba Doña Juana crecían con las dificultades. Ella tenía un especial don para las curaciones, que la llevaría a ejercer de comadrona, con el pequeño Juan Domingo como asistente. También le gustaba acompañar a sus hijos y a su compañero, montando a caballo, cuando salían de cacería. Juancito luego se trasladó a Buenos Aires y se instaló en la casa de la abuela paterna, Dominga Dutey, para aprobar los primeros niveles escolares y luego ingresar al Colegio Internacional Politécnico de Olivos. Si bien no era  un alumno destacado, sí un  apasionado por los deportes. Cuando cumplió  15 años, comenzó a estudiar las materias necesarias para ingresar a la Facultad de Medicina. Parecía dispuesto a seguir la tradición familiar  de su abuelo y los deseos de su padre, que había desistido de ella. No obstante ello, Influido por varios compañeros de la secundaria o incluso por sus íntimos deseos, rindió y aprobó el examen de ingreso al Colegio Militar. Por ser quinto en el orden de mérito, consiguió una beca de apoyo económico. Para 1911 ya era un flamante cadete, que iniciaba la carrera militar. En 1911, ingresó al Colegio Militar de la Nación, situado este en los alrededores de la ciudad de Buenos Aires.

 

Juan Domingo Perón: primera etapa de su carrera militar

 

Egresó en 1913 con el grado de subteniente del arma de infantería, y obtuvo la orden al mérito 43, entre 121 de su promoción. Al respecto, expresó: «Nunca fui ni muy estudioso ni muy aplicado». Tuvo como compañero a Bernardo Weinstein, judío, que pertenecía también al arma de infantería.

 

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Quien fue un destacado profesional, que años más tarde obtendría los títulos de Oficial de Estado Mayor  equivalente al actual título de Ingeniero Militar. En los años treinta con el grado de Mayor, Perón realizó estudios superiores en Institutos del Ejército Alemán. Los instructores de Perón, en el Colegio Militar, expresaron: «El cadete Perón posee una conducta intachable, muy buena voluntad, serio, empeñoso en el trabajo, con buen espíritu y carácter». Durante los primeros años de su carrera, cumplió servicios en el Regimiento 12 de Infantería de Paraná (Entre Ríos). Su jefe de Regimiento, lo  conceptuó así:

                           «El subteniente Perón es robusto, de buena presencia y correcta actitud y aptitud. Animado y resuelto, transmite su fibra militar a la tropa que instruye. Siente intensamente su profesión y siempre está dispuesto a hacer algo más. Sobresaliente instructor, buen camarada y muy buen conductor de tropas».

Otro jefe lo conceptuó:

                             «Este joven teniente me merece muy buen concepto. Es activo, inteligente y empeñoso. Ha desempeñado muy bien las funciones de su cargo. Tiene condiciones para el grado superior».

 

Desde 1920 a 1925, estuvo destinado a la Escuela de Suboficiales de Campo de Mayo. Posteriormente ingresó, a la Escuela Superior de Guerra, egresando en 1928, con el grado de Capitán y Oficial de Estado Mayor. De dicho período, es el siguiente concepto de sus superiores:

                              «Estudioso, preparado, muy bien orientado e inteligente. Cuida con gran esmero la preparación, salud y alegría de su tropa, a la que en todo les da el ejemplo, por lo que tiene ante ella un visible ascendiente. De elevada moral militar, muy disciplinado y respetuoso. Caballeresco y excelente camarada. Es correctísimo en el uniforme. Ha hecho un culto tal de su profesión que para él, ella está sobre intereses y pasiones». Sus camaradas reconocieron que, como oficial subalterno, dentro y fuera del cuartel, era un cumplido caballero y muy celoso de su reputación militar y personal. Con el grado de Capitán redactó trabajos sobre Moral Militar, Higiene Militar, Campañas del Alto Perú, El Frente Oriental de la Guerra Mundial de 1914. Estudios Estratégicos, que fueron adoptados como textos de estudio en las academias del Ejército.

 
1º Matrimonio y la evolución de su carrera militar

 

En 1929 contrajo matrimonio con Aurelia Tizón en la Iglesia castrense Nuestra Señora de Luján, pero su esposa murió muy joven, en setiembre de 1938. Con tan solo 9 años de matrimonio.

En 1930 él ya era miembro del Estado Mayor del Ejército y Profesor Titular de «Historia Militar» en la Escuela Superior de Guerra. Continuó publicando textos militares y también redactó un estudio sobre el idioma de los indios araucanos, originarios de la región patagónica, bajo el título Toponimia Patagónica de Etimología Araucana (1935).

 

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Lo cual no es casual como  lo vimos anteriormente. El  los conoció muy bien cuando  vivía en la Patagonia y a su vez él mismo llevaba sangre mapuche. Como iremos comprobando nada en su vida fue casual.

Fue profesor de Historia Militar y en 1930 fue destinado a la Escuela Superior de Guerra, y de allí al Estado Mayor del Ejército. Luego nuevamente al citado Instituto, donde permaneció durante seis años como profesor de Historia Militar, disciplina que lo apasionaba y sobre la cual, escribió varios libros que aún hoy constituyen obras de consulta. Entre ellas, se destacan: El Frente Oriental de la Primera Guerra Mundial, Apuntes sobre la Guerra Ruso-Japonesa de 1905, Las Operaciones de la Guerra Franco-Prusiana de 1870, Toponimia Patagónica de Etimología Araucana y, su más conocido, Apuntes de Historia Militar.  Criticó el golpe cívico-militar de 1930, y lo calificó de “simple política criolla, sin fundamento ni contenido».

En 1936, con el grado de Mayor del Ejército, fue nombrado Agregado Militar en la Embajada Argentina en Chile. Ese año ascendió al grado de Teniente Coronel. En 1937 publicó el estudio La Idea Estratégica y Operativa de San Martín en la Campaña de los Andes. En 1939 integró la Misión de estudios en el extranjero que el Ejército Argentino envió a Europa, con residencia en Italia  especializándose allí en Infantería de Montaña (alpinismo y esquí). En la Escuela Militar de Montaña del Ejército de Italia, prestó servicios en unidades operativas de montaña del citado ejército. Su comandante italiano de la Segunda División Alpini, «Tridentina», expresó sobre él:

                                                                                                 «Es un estudioso, profundo conocedor del arte militar, con largo y constante trabajo cotidiano, aplicó su atención sobre todo lo que concierne al empleo de una gran unidad alpina y al funcionamiento del comando de la misma. El teniente coronel Perón, ha dejado la impresión de ser un oficial brillante, culto, excelente camarada, junto a esas expresiones, el deseo de volver a tenerlo entre nosotros para que pueda completar y ahondar el estudio emprendido». Su permanencia en Italia le permitió recorrer España, Francia, Alemania y Portugal; y ser testigo directo del inicio de la Segunda Guerra Mundial (1939).

 

Regresó a principios de 1940, luego de recorrer: España, Alemania, Hungría, Francia, Yugoslavia y Albania. Luego destinado al Centro de Instrucción de  Montaña (Mendoza) y en 1941 ascendió al grado de Coronel. Prestando servicio en el Centro de Instrucción de Montaña y en la Inspección de Tropas de Montaña, en Mendoza y Buenos Aires respectivamente, desde donde realizó un aporte significativo, doctrinario y práctico, a la organización de las tropas de la especialidad de montaña. Un concepto suyo:

                                                                                                              

 ‘Las FFAA son la síntesis del pueblo. No pueden servir de instrumento a la ambición de nadie. Pertenecen a la Patria, que es el lugar común a ella y se deben por entero’

En noviembre de 1943, se desempeñó como Secretario del Ministro de Guerra, el General Edelmiro J. Farrell. Quien consignó en su legajo:

                                                                                               

 

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«Sobresaliente Coronel, me merece el más alto concepto por sus condiciones intelectuales, morales, sus conocimientos militares y generales, su cultura y caballerosidad. Trabajador eficiente, abnegado y meritorio colaborador «.Fue un entusiasta de la aviación civil y precursor de la moderna aviación militar. Se preocupó por el equipamiento de las Fuerzas

 

El 4 de junio de 1943, participó en la Revolución Militar que terminó con un proceso de fraude y corrupción política, iniciado con el golpe militar de 1930, que había desplazado del poder al Presidente constitucional Hipólito Irigoyen, perteneciente a la Unión Cívica Radical. Perón ya tenía el grado de Coronel y formaba parte de un grupo de oficiales, la logia denominada GOU (Grupo Oficiales Unidos) que sostenía un pensamiento nacionalista y de recuperación ética. 

En el gobierno militar, Perón comenzó ocupando cargos menores. En octubre de 1943, solicitó desempeñarse en el Departamento Nacional del Trabajo, un modesto organismo dedicado a los asuntos laborales y sindicales. El joven Coronel inició, desde este lugar, su contacto inicial con la clase trabajadora argentina, adentrándose en sus problemas y necesidades. Convirtió al modesto organismo de la  Secretaría de Trabajo y Previsión, mediante la ampliación de sus facultades.  Asumiendo su nueva titularidad el 10 de diciembre de 1943. Desde allí impulsó la organización de los trabajadores en sindicatos, transmitiéndole al movimiento obrero una visión reivindicatoria y nacional del trabajo. Promoviendo una legislación protectora inspirada en los principios de justicia social, difundidos, entre otras fuentes, por las Encíclicas papales.

 
De Juana Ibarguren nació María Eva  Ibarguren 

María Eva nació en Los Toldos, Pcia de  Buenos Aires el 17 de mayo de 1919-  hija natural de Juana Ibarguren, anotada como María Eva Ibarguren, su apellido materno. Su padre Juan Duarte (1858-1926), nunca reconoció a ningunos de los hijos con María Ibarguren. El era un estanciero e importante político conservador de Chivilcoy, ciudad cercana a Los Toldos Pcia de Buenos Aires. Algunos estudiosos consideran que era un descendiente de inmigrantes franceses de apellido D’Huart, o Douart. En la primera década del siglo XX, Juan Duarte fue uno de los beneficiados que mediante maniobras fraudulentas implementadas por el gobierno, le quitaron las tierras a la Comunidad Mapuche de Coliqueo en Los Toldos. Apropiándose así de estas y en las que luego  constituyo la estancia donde nació María Eva Ibarguren.  Duarte  sostenía dos familias simultáneamente, una legítima en Chivilcoy con su esposa Adela D´Huart (1919) y sus seis hijos: Adelina, Catalina, Pedro, Magdalena, Eloísa y Susana. La otra familia ilegítima en su estancia de Los Toldos, donde vivían: Juana  Ibarguren y sus hijos: Blanca (1908-2005). Elisa (1910-1967). Juan Ramón (1914-1953). Erminda Luján (1916-2012) y María Eva  (1919-1952). Lo cual era una costumbre generalizada en el campo, anterior a los años cuarenta, para los hombres de clase alta. 

 

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Mamá de Evita. Juana Ibarguren... - Eva Peron Inmortal | Facebook

Juana Ibarguren (1894-1971) era hija de la puestera criolla, Petrona Núñez y del carrero Joaquín Ibarguren. Aparentemente la familia tenía poca relación con el pueblo, ubicado a 20 km de la estancia. Por lo cual se supone, que debido a la cercanía con la toldería de Coliqueo, la familia tenía estrecho contacto con la Comunidad mapuche de Los Toldos. En todos los partos de sus hijos Juana fue asistida por una comadrona india,  llamada Juana Rawson de Guayaquil, posiblemente también la que la asistió a su propio parto.

María Eva vivió en el campo hasta 1926, cuando el padre fallece y la familia queda completamente desprotegida. Debiendo por ello abandonar la estancia en la que vivían a requerimiento de la familia “legal”. Estas circunstancias de su niñez y  las condiciones de discriminación padecidas, marcaron profundamente la  personalidad de María Eva y con ello se entiende mucho más su profundo rencor con aquella sociedad terrateniente. En esa época la ley argentina, establecía una serie de calificaciones infames hacia las personas, dependiendo si sus padres habían o no contraído matrimonio legal, los que  fueron por ello llamados «hijos ilegítimos». Otra de esas calificaciones era la de «hijo adulterino», circunstancia que se hacía constar en la partida de nacimiento de los niños. Justamente ese era el caso de María Eva, quien en 1945 ya en el gobierno, logró que se destruyera su partida de nacimiento original, para eliminar esa tacha infamante. (Partida modificada durante el gobierno de Edelmiro J. Farrell y antes de contraer matrimonio con Juan D. Perón, incorporando el  apellido Duarte y sus dos nombres invertidos en el orden “Eva María”. Con el peronismo en el gobierno, Perón y Evita en particular, impulsaron avanzadas leyes antidiscriminatorias, para igualar a la mujer respecto al varón y a los niños entre sí. Sin importar la naturaleza de las relaciones entre sus padres. Esos proyectos fueron muy resistidos por la oposición y muy  especial mentalmente por la Iglesia y las Fuerzas Armadas.

Con solo quince años Eva migra a la ciudad de Buenos Aires, donde estudio teatro y se  dedicó a la actuación, alcanzando renombre en el teatro, el radioteatro y el cine. En 1943 fue una de las fundadoras y elegida presidenta de la Asociación Radial Argentina (ARA). Todo ello antes de conocer a Perón, recién en 1944 lo conoce cuando este era   Secretario de Trabajo y Previsión. Justamente en un acto relacionado con la ayuda a las víctimas del terremoto de San Juan de 1944. Ella escribió dos libros: La razón de mi vida (1951) y Mi mensaje (1952).

En 1944 Perón conoció a Eva María Duarte

Quien sería su esposa y a quién la historia ha inmortalizado con el nombre de Evita. Por su desempeño en la Secretaría de Trabajo y Previsión comenzó a crecer la popularidad de Perón entre la clase trabajadora, lo cual despertó desconfianza en muchos de los mandos del Ejército. Los que mantenían una concepción conservadora y elitista de la sociedad argentina. A tal punto llegó esta situación, que pese a estar desempeñando en 1945 los cargos de Vicepresidente y Ministro de Guerra del Gobierno Militar,  Perón fue obligado a renunciar a todas sus funciones el 10 de octubre de ese año.

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El día 13 fue llevado detenido a la Isla Martín García  Una vez conocido por los trabajadores la noticia de la detención de Perón, se generó una espontánea huelga general en todo el país. Contingentes obreros comenzaron a marchar hacia la Casa de Gobierno, en la ciudad de Buenos Aires, cubriendo la Plaza de Mayo con una multitud que reclamaba su libertad. Fue el 17 de octubre de 1945, al anochecer de ese día y  ante la presión popular, que Perón fue puesto en libertad y convocado por los propios gobernantes militares a hablar a la multitud para así calmarla. Perón así lo hizo, luego pidió su retiro del Ejército y ya convertido en ex-militar se lanzó a la vida política, con 50 años de edad. Ese mismo mes de octubre contrajo matrimonio con Eva María Ibarguren. El gobierno militar, debilitado por los acontecimientos, convocó a elecciones presidenciales para el 24 de febrero de 1946. Perón, con apenas cuatro meses de tiempo, presentó su candidatura con la fórmula Perón-Quijano y organizó sus bases políticas con el apoyo de los trabajadores, sectores independientes y desprendimientos progresistas de los partidos tradicionales como la Unión Cívica Radical, el Partido Conservador y el Partido Socialista. Su adversario fue un frente político denominado «Unión Democrática», conformado por los sectores más conservadores de la sociedad, en alianza con la izquierda internacional, que representaba el Partido Comunista, y apoyado abiertamente por el embajador de los Estados Unidos de Norteamérica,  Spruille Braden.

Perón triunfó en las elecciones con el 52% de los votos y asumió la Presidencia de la Nación el 4 de junio de 1946. Ya en el Gobierno fundó el Movimiento Peronista. Comenzó una gestión de fuerte preocupación nacional y social. En 1949 se reformó la Constitución Nacional mediante elección democrática de constituyentes y se incorporaron al máximo texto jurídico, los nuevos derechos sociales, como también el voto femenino, que había sido aprobado en 1947. Reivindicando a la mujer, hasta entonces marginada de la vida política argentina. En 1951 la formula Perón-Quijano fue reelecta por un nuevo período de seis años con el 62 por ciento de los votos. En 1952 murió Eva Perón, «Evita», afectada por un cáncer. Creándose en torno a Perón un gran vacío afectivo.

En 1953 Perón planteó, en diversas exposiciones públicas, su pensamiento sobre la política exterior basada en los conceptos de «continentalismo» y «universalismo» con proyección al siglo XXI. Tomó las primeras decisiones concretas, encaminadas a impulsar la integración latinoamericana y  proponiéndoles a Chile y a Brasil echar las bases de una unión sub-regional. Este proyecto es el antecedente del actual MERCOSUR concretado 30 años después. En política internacional y, en el marco de la Guerra Fría, sostuvo una tercera posición respecto a la Unión Soviética y los Estados Unidos. En su último año de gobierno se enfrentó con la Iglesia católica, acrecentando el enfrentamiento entre peronistas y antiperonistas, por lo cual el Gobierno endureció su persecución hacia grupos terroristas y golpistas. Tras una serie de hechos de violencia por parte de grupos civiles y militares antiperonistas y especialmente luego del bombardeo de la Plaza de Mayo a mediados de 1955, Perón fue derrocado el 16 de septiembre de ese mismo año.

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Mediante un golpe militar, apoyado por los sectores más reaccionarios de la sociedad. Comenzó así un largo período de proscripciones políticas del Movimiento Justicialista y la persecución de sus integrantes mediante fusilamientos, cárcel y destierro.  Debido a todo ello Perón debió exiliarse. Este cruento período se extendió por 18 años, durante los cuales las Fuerzas Armadas asumieron el control político del país. Perón se exilo en varios países latinoamericanos y donde conoció a una joven argentina, María Estela Martínez, “Isabel”. Con quien que se casó y convertiría en su tercera esposa.  A partir de 1960 se trasladó a España donde vivió en Madrid hasta que pudo regresar a su patria por primera vez el 17 de noviembre de 1972 y, definitivamente, el 20 de junio de 1973. Perón ya tenía 78 años y estaba enfermo. Murió el 1º de julio de 1974, mientras estaba en ejercicio constitucional y democrático de la Presidencia de la Nación por tercera vez.

Desarrollo y actividad política de Eva Duarte de Perón

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Eva Perón, más conocida como Evita Perón. Fue una política y actriz, primera dama de la Nación Argentina durante la presidencia de su esposo Juan Domingo Perón entre 1945 y 1952 y presidenta del Partido Peronista Femenino y de la Fundación Eva Perón. Declarada oficialmente y de manera póstuma «Jefa Espiritual de la Nación» en 1952. Ya casada con Perón, participó activamente en la campaña electoral de 1946, siendo la primera política argentina en hacerlo. En 1947 impulsó y consiguió la  sanción de la Ley de sufragio femenino, tras la cual buscó la igualdad jurídica de los cónyuges y la patria potestad compartida a través del artículo 39 de la Constitución de 1949. «la Ley Evita» La cual le otorgaba el derecho y habilitaba a todas las mujeres de la Argentina a votar y con ello, a su incorporación formal  en el ámbito político.

En 1948 creó la Fundación Eva Perón, dedicada a la asistencia social, obtuvo su personería jurídica en julio de ese mismo año. La institución creó, a su vez, hogares, escuelas, hospitales, la Escuela de Enfermeras y proveedurías de alimentos. También construyó hospitales, asilos e impulsó el turismo social creando colonias de vacaciones. Difundió el deporte entre los niños mediante campeonatos que abarcaron todo el país, paralelamente otorgó becas para estudiantes, ayuda para la vivienda y promocionó a la mujer en diversas facetas, adoptando así una posición activa en las luchas por los derechos sociales y laborales. Genero la construcción de diecinueve hogares escuelas para niños y niñas sin contención familiar, distribuidos estratégicamente en dieciséis provincias. En los cuales transitaron más de nueve mil chicos de distintas edades, alojados en ellos entre 1948 y 1950, la historia supo reconocer el trabajo intenso que se llevaba adelante en dichos hogares escuela, donde los niños recibían una contención integral, basada en una equilibrada alimentación, atención médica, espacio de recreación, deporte y educación. Se construyeron veintiún Hospitales y Policlínicos con 22.650 camas en once provincias. Entonces ya no era necesario, recurrir al Certificado de Pobreza, para ser entendido en un Hospital; la denigración se había terminado, no más vergüenza por ser humilde. La salud era un derecho adquirido, para cada ciudadano sin importar su condición.

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Paralelamente a todo ello, Se ocupó de la creación de hogares de ancianos, para albergar a las personas de tercera edad de escasos recursos. Fomentó el turismo social, creando colonia de vacaciones, donde una familia de trabajadores del norte de  país, podían conocer las playas de Mar Del Plata y a la inversa otros las sierras de Córdoba. Los trabajadores comenzaron a disfrutar de los derechos adquiridos, que por años habían bregado  y que gracias a un gobierno popular y nacional podían ahora disfrutar.

Constituyéndose Eva en el vínculo directo entre Juan Domingo Perón y los trabajadores y sus sindicatos.  La Fundación donó el Edificio de Calle Azopardo 820 de la Ciudad de Buenos Aires y el 18 de octubre de 1950 se inauguró allí la Sede de la Confederación General del Trabajo. Creo la Escuela de Enfermería, como una entidad impulsora del trabajo en la salud, apostando a la mujer en cada proyecto realizado, dándole el protagonismo necesario para cambiar el patriarcado de entonces.

Vio en el deporte y la cultura, la expresión necesaria de un pueblo en trasformación. Diagramando y ejecutando para ello, campeonatos como competencia deportiva nacional,  fortaleciendo el deporte en el barrio. Todo ello mediante la construcción de cientos de clubes con fondos nacionales, que eran administrados por vecinos responsables y que llevaron a la gloria a un sin número de deportistas de aquella época. Los campeonatos infantiles “Evita” y Juveniles “Juan Domingo Perón” tenían como objetivo, difundir el deporte, dado los consabidos beneficios para la salud psicofísica, que estos programa deportivos impulsaban. En 1949 120.000 estudiantes participaron en todo el país, a los cuales se le realizaron controles de salud por el departamento médico de la Fundación. Se Distribuyeron becas de estudio y ayuda para la vivienda propia y se construyó el Hogar de la Empleada, en Avenida de Mayo 869, con una capacidad de 500 plazas destinadas al alojamiento de mujeres de bajos recursos y que no contaban con vivienda propia, ni familiares en Buenos Aires. Se distribuyeron 3 millones de libros, juguetes, máquinas de coser, bicicletas y prendas de vestir para adultos y niños, anualmente. También se brindó asistencia a distintos países como: Bolivia, Honduras, Japón, Egipto, Croacia, España, Francia, Israel y Uruguay. Esta solidaridad se hizo efectiva en 20 naciones.

En 1949 fundó el Partido Peronista Femenino,  que se hizo posible gracias a la sanción de la Ley 13.645. Por la cual se autorizaba que las asociaciones femeninas, podían incorporarse a los partidos con la misma ideología y carta orgánica, utilizando su personería política. Incorporando a sus candidatos en las listas, sin necesidad de aguardar los plazos legales, que se necesitaban para la constitución de nuevos partidos. En 1951, debido a las primeras elecciones presidenciales con sufragio universal, el movimiento obrero propuso a Evita como compañera de fórmula de Perón, como candidata a vicepresidenta. Ella renunció a esa candidatura el 31 de agosto, día conocido como el «Día del Renunciamiento», debido a las presiones de grupos opositores, las luchas internas dentro del mismo peronismo y el agudizarse el cáncer de cuello de útero ya diagnosticado en 1950.

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Finalmente en 1954, dos años después de su muerte, el peronismo logró sancionar la ley que eliminaba las discriminaciones más infamantes, referida a hijo/a naturales. Cruelmente mencionados como adúlteros, sacrílegos, mánceres, etc., aunque manteniendo la diferencia entre hijos legítimos e ilegítimos. Ambos Eva y el propio Perón, había sido originalmente registrado como «hijo ilegítimo».

Eva recibió numerosos honores, del colectivo peronista, entre ellos el título de Jefa Espiritual de la Nación, Mujer del Bicentenario, la Gran Cruz de Honor de la Cruz Roja Argentina, la Distinción del Reconocimiento de Primera Categoría de la CGT, la Gran Medalla a la Lealtad Peronista en Grado Extraordinario y el Collar de la Orden del Libertador General San Martín, máxima distinción argentina. Internacionalmente: la gran Orden de Isabel la católica en España de manos de Francisco Franco. También fue reconocida internacionalmente, en numerosas películas, musicales, obras teatrales, novelas y composiciones musicales sobre ella.

Falleció el 26 de julio de 1952,  a la edad de 33 años. Tras su muerte recibió honores oficiales, siendo velada en el Congreso de la Nación y en la Confederación General del Trabajo (CGT), en un evento multitudinario nunca antes visto en el país.  Su cuerpo fue embalsamado y ubicado en la CGT, pero la dictadura cívico-militar autodenominada «Revolución Libertadora» secuestró y profanó su cadáver en 1955, ocultándolo durante dieciséis años. En la actualidad sus restos se encuentran en el Cementerio de la Recoleta de la Ciudad de Buenos Aires.

                                                                                                                             

Juan y Eva

Muchas cosas los unían y evidentes en ambos su vocación social y política. No obstante tenían un tema en común, mucho más profundo que  los unía  en el dolor. Ambos fueron negados por sus padres. En el caso de Perón no fue tan grave, al estar su padre trabajando lejos del hogar, no obstante debió llevar el apellido de su madre por mucho tiempo. Recién algunos años después, fue reconocido por su padre y volver a vivir en familia

En el caso de Eva fue mucho más grave, donde ella y sus hermanos nunca fueron reconocidos por Duarte. Después de la muerte de este, incluso se les impidió entrar a su velatorio y debieron acompañar al cortejo fúnebre, atrás de todos. Recordemos que la legislación por entonces, no reconocía a los hijos que no fueran específicamente reconocidos por el padre. Y el padre de Eva, un hacendado terrateniente con mucho poder, se daba el lujo de tener dos familias paralelas. Una oficial y otra marginal a la vista y complacencia de  aquella sociedad hipócrita. Hoy podemos entender más y mejor el odio de Eva hacia la oligarquía terrateniente, ladrones impunes de las tierras de los aborígenes. Su prematura muerte fue otra injusticia del destino, hoy ella hubiera podido ser curada sin dificultad. Que destino el de ambos, no obstante cuanto los unía y cuanto nos legaron.

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En distintos grados, ambos pasaron por similares situaciones, no obstante hicieron del dolor una bandera de reindinvicación: de los más humildes, los sin tierra, trabajo mal pago y en muchos casos solo un rancho donde vivir. Sin derechos sociales que los protejan, los cure, los eduque y sin la esperanza de un futuro mejor. Más ese plus de dolor que fue su no reconocimiento formal como hijos. No obstante ambos, eran integrantes de familias muy importantes económicamente. En el caso de Perón de abuelos, social y profesionalmente muy significativos. Lo más grande y superador  de Eva y Juan, fue él unirse para darles a los otros, lo que a ellos les falto en su momento. ¡Ser reconocidos y amados! Muy posiblemente por ello, ambos se prodigaron al extremo de darlo todo. En el caso de Eva hasta su vida y en Juan su futuro, seguridad y  vivir en paz en su propia tierra. Ambos dieron hasta el último aliento y tuvieron el amor incondicional de gran parte del pueblo argentino. El cual supo reconocerles, su amor y entrega.

Mi generación vivió todo aquel proceso, posiblemente en dos décadas más, ya no habrá contemporáneos que presenciaron y vivieron todas aquellas circunstancias. Los amores y odios viscerales ya no estarán, quedarán si  sus historias, edificios, leyes y derechos adquiridos por toda la sociedad, las que nunca más se podrán retrotraer. Ambos por sí mismos y luego juntos, dejaron huellas en la historia Argentina que no podrán ser borradas, ni olvidadas. Sea este trabajo un pequeño homenaje a ellos, de quienes vivimos ese período tan difícil de la historia Argentina.                                            

Hubo quienes expresaron mucho en su contra y emitieron descalificaciones de todo tipo, incluso tratando de horadar su vida personal e íntima. Si les queda alguna duda sobre ello, lean esta carta personal e íntima redactada por Perón en el momento bisagra de su vida política y militar. Justamente cuando fue encarcelado en la isla Martin García.                                      

 

CARTA DE PERÓN A EVITA                                                                                                      

Mi adorable tesoro:

Sólo cuando estamos apartados de quienes amamos, sabemos cuánto les amamos. Desde que te dejé ahí, con el mayor dolor que se pueda imaginar, no he podido sosegar mi desdichado corazón. Ahora sé cuánto te amo y que no puedo vivir sin ti.

Esta inmensa soledad está llena de tu presencia. Escribí hoy a Farrell, pidiéndole acelerara mi excedencia y, tan pronto salga de aquí, nos casaremos y nos iremos a vivir en paz a cualquier sitio… Desde casa me trajeron aquí, a Martín García, y no sé por qué estoy aquí ni me dicen nada.

¿Qué te parecen Farrell y Ávalos? ¡Qué par de bastardos, hacer esto con su amigo! Así es la vida. Lo primero que hice al llegar fue escribirte.

No pierdas los nervios ni descuides tu salud en mi ausencia hasta que vuelva.

Estaría más tranquilo si supiera que no corres peligro y estás bien. Dile por favor a Mercante que hable con Farrell, para saber si autorizan que nos vayamos a Chubut. Creo también, que tendrías que poner en marcha algún tipo de papeleo legal.

Ten mucha calma. Mazza te informará de cómo va todo. Haré lo posible por regresar a Buenos Aires. Si se acepta mi excedencia nos casaremos al día siguiente y si no, ya lo arreglaré todo de una manera u otra, pero sea lo que sea, pondremos fin a tu vulnerable situación.

Amor mío, tengo en mi cuarto aquellas pequeñas fotos tuyas y las contemplo todos los día con los ojos húmedos. Que no te pase nada o de lo contrario mi vida habrá acabado. Cuídate mucho y no te preocupes por mí, pero quiéreme mucho porque necesito tu amor más que nunca.

Escribiré un libro sobre todo esto y ya veré entonces quién tenía razón. Lo malo de este tiempo y especialmente de este país, es la existencia de tantos idiotas,

y como sabes, un idiota es peor que un canalla. Bueno mi vida, me gustaría seguir escribiendo todo el día pero Mazza te contará más de lo que yo te pueda decir. La lancha llegará dentro de media hora. Mis últimas palabras en esta carta serán para pedirte calma.

 

Muchos, muchísimos besos a mi queridísima chinita.

                                                                                                     

          Juan Domingo Perón                                                                                                            14 de Octubre de 1945