En la cartera de Mario Meoni argumentan que con las tarifas actuales, esas firmas apenas llegaron a realizar el mantenimiento, y mucho menos están las condiciones para realizar inversiones que eviten el deterioro de la infraestructura, factor que lleva a que las formaciones funcionen cada vez a una velocidad menor y, por ende, sean cada vez más ineficientes en el transporte de la producción.

Sin embargo, los funcionarios a cargo del área consideran que “los privados son buenos socios para la operación”, por lo que el plan es volver a licitar solamente esa tarea, mientras que el peso de la renovación del material rodante, las vías y la señalización volverá a manos del Estado.

Reyes de piedra, aceite y chapa

Actualmente, el Gobierno maneja las líneas de carga correspondientes al Urquiza, San Martín y Belgrano, por medio de Trenes Argentinos Cargas y Logísticas (BCyL). Pero desde los 90, las del Roca, Sarmiento y Mitre siguieron a cargo de empresas privadas.

Concretamente, el Nuevo Central Argentino, de la familia de los Urquía, dueños de AGD, tomó el control en 1992 de una red de vías que pasa por Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Santiago del Estero y Tucumán, y su contrato vence a fin de 2022.

En tanto, Loma Negra posee el 80% de la línea de cargas del ferrocarril Roca desde 1993 y lo mantendrá hasta marzo de 2023. Maneja 3.180 kilómetros de vías que van por las provincias de Neuquén, Río Negro y, principalmente, la región central de Buenos Aires desde donde extraen piedra y transportan otros insumos para la construcción.

Por su parte, Techint tiene el 62% de las acciones de Ferroexpreso Pampeano. En conjunto con Sociedad Comercial del Plata, que posee el 18%, tienen al mando la línea de carga de tramos del Sarmiento, Roca y Mitre, llegando desde Rosario al puerto de Bahía Blanca, utilizada por acopiadores y ruralistas de la pampa húmeda.

La intención de Meoni es poder lograr al término del mandato de Alberto Fernández, que el transporte de la mercadería por medio del ferrocarril pase del 5% actual al 10%. Es en esa apuesta a que los trenes vuelvan a tener un mayor protagonismo que la semana pasada se firmó la adenda con la empresa china CMEC por 388 millones de dólares para mejoras en el Belgrano Cargas.

En ese sentido, desde Ferrocarriles Argentinos Sociedad del Estado (FASE, la empresa que buscará articular todo el universo de firmas públicas ligadas al área) apuntan a que los vagones que eventualmente se adquieran a la potencia asiática puedan ensamblarse localmente, de manera de generar puestos de trabajo locales.

Los esfuerzos de Meoni están puestos en la recuperación de los trenes de carga y, por el momento, no está previsto que el Ministerio de Transporte retome servicios de pasajeros de larga distancia que se han ido abandonando en los últimos años de los que el Gran Capitán es acaso el más emblemático.

Por Ignacio Ostera

BAE