Plazos fijos suben, pese a la tasa negativa

Con cepo y exceso de liquidez, el stock de estos depósitos creció 8,3% durante enero, lo que implica una mejora real de al menos 3,6%. El crecimiento se dio a pesar de que la tasa de interés se atrasó respecto al dólar y la inflación. Es una buena señal, aunque también da cuenta del exceso de liquidez, con una base monetaria 11,4% por encima del promedio de noviembre

La tasa de interés se atrasó en términos reales. Quedó detrás de la inflación y del dólar oficial. Y el BCRA esperará hasta mediados de febrero, hasta conocer el IPC de enero, para subirla. Aun así, el stock de plazos fijos creció en términos reales durante el primer mes del año. Con no demasiadas opciones extra para los ahorristas, cepo cambiario mediante, y con un sobrante de pesos en la economía, luego de la emisión récord pandémica y el desarme de Leliq que generó el impuesto porteño a su renta, mucha liquidez fue a parar ahí.

En diciembre los plazos fijos habían crecido 0,3% real. Se trató de un virtual estancamiento. Durante el mes, la tasa en promedio permaneció quieta, ofreció 3% mensual, mientras que la inflación fue de 4% y la suba del dólar mayorista de 3,5%. Una tasa negativa en términos reales, lo que a priori significa un desincentivo a quedarse en pesos y una invitación a irse a alguno de los dólares paralelos.

Durante enero esa dinámica de tasa negativa tuvo continuidad. Las consultoras prevén una inflación con piso de 4%, mientras que el Gobierno espera una apenas por debajo de 3,5%. La suba del dólar fue, en los primeros 28 días del año, de 3,6%. La tasa de interés permaneció inalterada y a la espera de que se consoliden los datos oficiales de la dinámica de precios y tipo de cambio.

Qué pasa con los plazos fijos hoy
Sin embargo, hubo incremento del stock de plazos fijos. Los datos del BCRA publicados hasta hoy corresponden a los primeros 25 días de enero. En comparación con el mismo período de diciembre, la mejora fue de 8,3%. Es decir, pese a la baja tasa de interés, hubo una predilección hacia los depósitos a plazo por parte de los ahorristas. La variación real depende de la inflación que termine habiendo en enero: si es un 3,5%, más en línea con las expectativas oficiales, los plazos fijos crecieron 4,6% real; si es de 4%, como en diciembre, treparon 4,1%; si es de 4,5%, es decir más cerca de lo que esperan las consultoras más pesimistas, los plazos fijos mejoraron 3,6% real.

La economista principal de Econviews, Lorena Giorgio, señaló al respecto: «Febrero siempre es un mes en el que la demanda de dinero empieza a aflojar y entonces el Central tiene que absorber pesos excedentes. En ese sentido, es una buena noticia que los plazos fijos estén creciendo sin necesidad de haber tenido que subir tasas».

Por su parte, el el investigador del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) y docente de la Universidad de San Andrés, Damián Pierri, señaló: «El tema de los plazos fijos tiene algo de estacional y también una cuestión adicional. Ahora la base monetaria está 10% arriba del promedio de noviembre. En parte, por el desarme de Leliq a Lepase, las Letras del Tesoro, producto del impuesto de Larreta. A eso, el BCRA no lo esterilizó. Sigue 10% arriba y está por encima de la estacionalidad de esta parte del año. Como la gente no necesita esa liquidez, lo que pasa es que termina en plazos fijos de compañías, de más de $10 millones. El circuito de pagos pega la vuelta, el dinero termina en las tesorerías corporativas y eso va a plazos fijos. Caen los depósitos a la vista, en espejo. Ese dinero está parkeado ahí, en mi opinión, peligrosamente».

Plazos fijos UVA: volaron durante enero
Frente a la alta inflación y la aceleración del ritmo de suba del crawling peg que viene llevando el BCRA, los que están creciendo con fuerza extraordinaria son los plazos fijos que ajustan por CER o UVA. Crecieron 17,8% en promedio durante los primeros 25 días del mes, contra el mismo período de diciembre. Una suba real de al menos 12,7%. Eso sí: el stock todavía es bajísimo y no le hace ni sombra al de los plazos fijos tradicionales. Por un lado, se trata de instrumentos relativamente nuevos, que no todos los ahorristas conocen. Por el otro, los bancos tienden a esconderlos.

Por Mariano Cuparo Ortiz

Fuente BAE